Cristina elevó la interna a una nueva fase

La profundización del "debate de ideas" entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández hace rato que dejó de ser una cuestión exclusivamente de la interna del oficialismo. El problema, sin dudas, ya se transformó en el principal condicionante de la gestión de Gobierno, que se encuentra virtualmente paralizada a la espera de una definición sobre el rumbo económico y diplomático que tomará el país. Esto ocurre, ni más ni menos, cuando la inflación del primer cuatrimestre se ubicará por encima del 21 por ciento, mientras el gasoil para la producción ya escasea de forma generalizada y en momentos en los que el Riesgo País sigue en niveles elevadísimos pese al acuerdo con el FMI. En ninguno de estos tres casos se conoce, ni siquiera, una hoja de ruta por parte del ministro de Economía, quien no para de recibir cuestionamientos del kirchnerismo ante cada palabra que emite. A esta altura del partido, y con la inflación de abril cercana al seis por ciento, es realmente llamativo que Martín Guzmán siga resistiendo en el cargo.

En su largo discurso en Chaco, la vicepresidenta se ocupó de dejar tres cosas bien en claro. En primer lugar, que ella no forma parte de este Gobierno, ya que afirmó explícitamente que sólo habla de "tres mandatos" (uno de Néstor Kirchner y dos suyos). Lo segundo, que la política económica no coincide en nada con su visión de la realidad y que prevé un agravamiento de la situación. Y lo tercero, y quizás lo más trascendente, es que no tiene pensado abandonar la centralidad del espacio, lo que abriría una puerta a una eventual candidatura presidencial que muchos no tenían en sus planes.

Cristina se ocupó de revelar infidencias que mostraron al Presidente mucho más cercano a La Cámpora de lo que afirman sus operadores de confianza. Contó que Alberto quería a Wado De Pedro de jefe de Gabinete y a Máximo Kirchner en el ministerio de Desarrollo Social. En política, ese tipo diálogos no suelen salir a la luz por una cuestión de códigos. ¿Qué buscó la expresidenta? Sacar a Alberto del lugar de víctima. "Las únicas víctimas son los que no llegan a fin de mes", señaló de forma tan cierta como irónica.

El kirchnerismo inició esta semana una nueva etapa en su interna con el albertismo, al pasar de las diatribas públicas a los proyectos de ley sin consulta previa con el Ejecutivo. Los legisladores que responden a Cristina presentaron una iniciativa para adelantar la suba del salario mínimo y otra para abrir una moratoria jubilatoria para quienes no tienen los treinta años de aportes. Ambas medidas son sumamente necesarias en un contexto de crisis como el actual, aunque no queda claro de donde saldrían los fondos para ejecutarlas. Teniendo en cuenta que el kirchnerismo está muy lejos de tener mayoría parlamentaria, ambos proyectos quedarían naufragando en el Congreso, pero el objetivo ya estaría cumplido: instalar ante la sociedad que no sólo critican, sino también que proponen.

Por estas horas la pregunta más recurrente que se escucha entre los empresarios es cuánto tiempo durará el "piloto automático" en la Casa Rosada sin que se tomen definiciones de fondo en materia impositiva, cambiaria o productiva. Los hombres de negocios ya se resignaron a una reforma tributaria que baje la carga sobre las compañías, pero aún tienen alguna esperanza de que se corrija el retraso cambiario para no perder competitividad. "Nos culpan de la inflación pero todas las condiciones macroeconómicas que tiene el país atentan contra la estabilidad. Nosotros no podemos hacer lo que debe hacer desde el Gobierno", señaló un hombre de negocios muy poderoso del país.

Cerca del Presidente temen que esta falta de definiciones continúe "hasta el fin de su mandato" si no decide romper con el Instituto Patria. "Hay muchos funcionarios que tienen oposición en sus ministerios desde las segundas líneas y son pocos los que quieren enfrentarse abiertamente con Cristina, que después sale públicamente a pedir su cabeza", agregó a El Tribuno de Jujuy una fuente muy cercana a Alberto Fernández que pidió reserva de su identidad. Lejos quedaron los momentos en los que se anunciaría un plan económico plurianual para darle certidumbre a la economía y los supuestos acuerdos entre empresarios y trabajadores que alinearían precios y salarios para contener la inflación. Cerca del Presidente dejaron esto muy en claro: "Cualquier plan económico que presentemos será utilizado inmediatamente por La Cámpora para desgastar a nuestros ministros, lo que obviamente generará aún más ruido en el mercado".

Esta semana los ataques de los laderos de la vicepresidenta se centraron directamente en la figura del mandatario, a quien acusan de seguir los lineamientos del FMI en medio de la brusca crisis de ingresos que padece el país, en donde ya no alcanza con tener un trabajo formal para no ser pobre.

¿Por cuánto tiempo más seguirá Martín Guzmán en Economía? ¿Qué pasará la semana próxima cuando se discuta el aumento de tarifas en una audiencia pública? ¿Cuáles son las medidas para bajar los estrambóticos índices de inflación? ¿Por qué va tan lento el avance de la obra pública? ¿La política exterior argentina tenderá a acercarse a Occidente o a intensificar los lazos con Rusia, China, Venezuela o Cuba?

Muchas preguntas y pocas respuestas para un momento tan crítico como el actual.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de opiniones

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...