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Prepararse para enfrentar los sentimientos negativos

Del mismo modo que una bacteria agrede al organismo, provocando desequilibrios y todo tipo de trastornos, cualquier tipo de situación exterior -lo que denominamos "estímulo externo"- puede originar en las personas las más diversas reacciones y sentimientos.

Los hechos que encierran desafíos y amenazas, que se apartan de lo habitual, son acompañados -generalmente- por sensaciones muy difíciles de describir con palabras. Cuando esto acontece, el camino a la desarmonía se ha iniciado y los problemas comienzas o bien -si ya existían- se acentúan.

En los planos sentimental, familiar y laboral, todas las personas están expuestas a momentos desconcertantes y desagradables. La cuestión es estar preparado para enfrentarlos y encausarlos positivamente. De lo contrario, habrá consecuencias lamentables en todos los aspectos que hacen a la salud que, recordemos, es biopsicosocial.

Los sentimientos que, en general, acompañan a situaciones inesperadas varían según la personalidad, pero veamos los denominadores más comunes.

¿Qué pasa, por ejemplo, cuando algún proyecto en el que se habían depositado ilusiones, esperanzas y trabajos se frustra?

Aparece el sentimiento de inseguridad. Usted no logra saber si es valioso o no, si los demás lo aceptan o no. La doctora Suzzanne Baucker -catedrática de Psicología en la Universidad de Boston- definió esta sensación como "similar a la de una mesa de cuatro pastas que tiene solo tres".

Suele aparecer también el sentimiento de culpa, que está íntimamente relacionado con el convencimiento interno de que se cometió un error cuando se hubiera podido evitar y, por eso, todo salió mal, las expectativas se diluyeron de la noche a la mañana.

Este sentimiento en muchas ocasiones, se acompaña con autoagresiones (comerse las uñas, desprolijidad en el aspecto, falta de fuerza de voluntad, actitudes depresivas, entre otras).

La desarmonía que cualquier situación (la del ejemplo del proyecto frustrado, o cualquier otra) puede producir, ocasionará igualmente complejidades y dificultades en la vida de relaciones con los demás: sean los familiares, seres queridos, compañeros de trabajo, amigos o conocidos del club que se suele frecuentar.

Es decir, que la sensación será la de querer destruir: es el sentimiento de odio, que se distingue de los anteriores porque se dirige a realizar acciones concretas. En personalidades paranoicas (que habitualmente se sienten perseguidas) este sentimiento se acrecienta.

Sin que haya en la realidad externa mayores motivos, surge una tendencia a intentar resolver las cosas utilizando agresividad y violencia.

¿Se pueden evitar estas manifestaciones que no sólo son inútiles sino perjudiciales ante la aparición de dificultades diarias, inesperadas, a las que todos estamos expuestos?

La respuesta es un sí, categórico: claro que es posible.

Si, es posible evitarlos y convertir esas sensaciones en armónicas y positivas.

La solución consistirá en programar nuestra mente para esos hechos poco comunes no afecten en forma negativa. ¿Cómo se logra esto? Con preparación espiritual, con entrenamiento mental, a través de ejercicios de relajación, utilizando técnicas de control mental y prácticas de programación psíquica positiva.

Existen hoy en día, al alcance de todos, cursos completos que pueden hacerse sin dificultad a distancia, desde el hogar, por ejemplo. Después de adquirir los conocimientos básicos, usted deberá dedicar solo unos minutos diarios.

Esas sensaciones y reacciones adversas a las que nos hemos referido irán modificándose –paulatinamente- por estados de eficaz resolución de problemas, tanto los que eran previsibles como aquellos que surgen de manera repentina e inesperada.

Mientras tanto, adelantamos unas sugerencias que entendemos serán útiles para desarrollar una perspectiva de vida provechosa y positiva:

Deje de lado toda rigidez, dogmatismo y prejuicios. La armonía requiere de suficiente capacidad de adaptación a los cambios.

No hay que dudar en reinventarse cada vez que sea necesario.

Busque causas para sonreír; pero actúe sin ingenuidades. Pensamiento racional reflexivo positivo creativo para la toma de cualquier decisión; sobre todo las trascendentes.

No malgaste su tiempo: es lo único que no puede recuperarse. Programe, con suficiente antelación, su agenda de actividades; pero sea lo suficientemente elástico para hacer modificaciones si una mejor posibilidad así lo requiriera.

Si algo lo gratifica demuéstrelo, pero no finja estar contento, porque engañar y engañarse nunca es la manera provechosa.

Tenga en cuenta que la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito; tal como nos lo enseñó Emerson. Nunca mucho costó poco.

No tema al fracaso; ninguno de nosotros es infalible. Pero, ante un fracaso, llénese de energía vital para retomar… ícon el aprendizaje que cada error permite descubrir!

Otra cosa valiosa: en la universidad de la vida los exámenes también se aprueban con cuatro puntos; no siempre hay que obtener diez puntos.

Considere que la raíz de sus aciertos está en usted mismo, y también la raíz de sus fracasos está en usted mismo. De esos "detalles" depende que las cosas salgan bien. Tenga siempre en cuenta que poner la responsabilidad de errores y fracasos en los demás, es sólo un argumento para no asumir su propia responsabilidad.

íEl poder está en Ud.! No lo desperdicie

(*) Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y parapsicólogo.

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