La tregua no apagó los rumores sobre la economía

La frágil y transitoria tregua entre el Presidente y su vice logró bajar parcialmente los decibeles de la interna política en el oficialismo, pero estuvo lejos de alcanzar para restablecer la confianza económica en el Gobierno, que transita por el momento de mayor incertidumbre cambiaria y financiera desde que se firmó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Es cada vez más evidente que la falta de un plan económico integral está atentando contra cualquier amague de recuperación, ya que si bien aumenta la actividad industrial y productiva, los desequilibrios en la macroeconomía le están poniendo un techo muy bajo a los índices de rentabilidad. La ausencia de créditos para las pymes y la imposibilidad de acceder a insumos básicos para el comercio están provocando un peligroso cuello de botella en el país, que tiene consecuencias impredecibles para el corto plazo.

En ese marco, no llama la atención que el consumo masivo se haya reducido casi siete por ciento interanual, acumulando cuatro meses consecutivos de disminución. La inflación, la madre de todos los males, está maximizando los costos de las empresas a niveles exagerados y destrozando totalmente el poder de compra de los trabajadores, jubilados y beneficiarios de asignaciones sociales.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, que volvió a quedar en la mira de todos tras el 5,1 por ciento de inflación de mayo, afronta un proceso económico con desabastecimiento de gasoil, rumores de default de la deuda en pesos y un incremento sustantivo en la presión sobre el tipo de cambio, que esta semana tocó su máximo histórico.

Desde el Palacio de Hacienda buscaron bajarle el tono al ruido que se generó durante los últimos días en el país, al afirmar que "no hay ninguna devaluación en análisis". Esa definición puede ser puesta rápidamente en duda con solo mirar lo que viene ocurriendo últimamente, en donde el dólar oficial viene aumentando de forma permanente pero no brusca.

Entre los empresarios más grandes del país circuló esta semana la versión de que podría aplicarse un "super cepo" para evitar mayores fugas de dólares del Banco Central, que insólitamente no logra acumular reservas pese a la cantidad récord de exportaciones agropecuarias y también a los elevados precios de las materias primas. "En el mercado se habla de que el Gobierno podría aumentar este mes las restricciones para acceder a los dólares a precio oficial, aunque todos descartan que vaya a producirse algún tipo de confiscación de los depósitos en moneda extranjera", señaló ayer a El Tribuno de Jujuy por lo bajo un importante hombre de negocios de la Argentina.

El temor de los empresarios tiene bastante lógica si se analiza que en sólo diez días el Tesoro nacional deberá afrontar vencimientos por medio billón de pesos en bonos. ¿De dónde saldrá la plata para pagar semejante cantidad de dinero? De la emisión monetaria, ya que el crédito para la Argentina está cortado o se le aplican tasas de interés lisa y llanamente impagables.

Desde el Gobierno confían que un porcentaje importante de los tenedores de bonos renueve sus papeles para evitar que esa masa de emisión pase directamente a recalentar el mercado cambiario, impulsando aún más la inflación. Ese fue el principal objetivo del Banco Central cuando decidió subir nuevamente la tasa de interés por encima del cincuenta por ciento, lo que representa una cifra todavía escasa si se tiene en cuenta que la inflación proyectada por el Gobierno en el Presupuesto 2022 que avaló por decreto rondaría el 62 por ciento anual.

La cifra proyectada por el Poder Ejecutivo es casi treinta puntos mayor que la prevista en el proyecto que fue rechazado por el Congreso el año pasado, lo que le da a la oposición un cierto alivio ante la opinión pública en relación a que la iniciativa era imposible de ser aprobada.

"Nadie en el ministerio de Economía está pensando en reducir los 200 dólares mensuales que puede comprar la gente, pero está claro que alguna medida hay que tomar porque si nos quedamos sin dólares nos quedamos sin gas y sin importaciones de insumos para la producción", aseguró en off the récord en funcionario que trabaja codo a codo con Guzmán. Por el momento, hay silencio de radio sobre cuáles serán las medidas concretas que tomará el Gobierno para calmar a los mercados financieros.

La salida del cuestionado ministro Matías Kulfas y la entrada del antipolémico Daniel Scioli tuvo, hasta ahora, un impacto nulo en el clima de negocios de la Argentina. Está claro que el problema no tiene que ver con los nombres del Gabinete sino con la ausencia de políticas efectivas para ordenar las variables económicas. Las primeras definiciones del exgobernador bonaerense tras asumir el ministerio de Desarrollo Social fueron un cúmulo de generalidades: afirmó que hay que incentivar la producción y descartó que vaya a endurecerse más el cepo, pero no dijo ni una palabra cuáles son las medidas que tiene en carpeta para su gestión.

La política

La oposición no logra aprovechar el momento de debilidad política por el que atraviesa el oficialismo y continúa profundizando sus diferencias de cara a 2023. El caso más emblemático podría ser el de Javier Milei, quien comenzó a caer en las encuestas por sus propias ineptitudes y también por los constantes ataques que sufre desde Juntos por el Cambio.

El libertario no tiene conducción en su campaña ni tampoco cintura política para abordar los temas más polémicos de la sociedad, pero aún sigue siendo un actor central para la contienda electoral del año que viene. Sus 15 puntos de piso que los consultores creen que puede sacar Milei son suficientes para impedir un triunfo de cualquier candidato opositor en primera vuelta, por eso desde el macrismo no dicen una sola palabra negativa de él. "Los contactos nunca se frenaron", dijo un diputado que trabaja hace años con Macri.

Ninguno de los postulantes de Juntos por el Cambio le saca al otro demasiada ventaja en las encuestas, aunque el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta sigue levemente a la cabeza pero con un amesetamiento en su intención de voto. Los encuestadores consideran que los dirigentes de la oposición aún carecen de un plan específico para ofrecerle a la sociedad, y es por ese motivo que nadie logra despegarse. La desconfianza que reflejan los sondeos hacia el Gobierno nacional es muy grande, pero sus detractores no corren una suerte muy distinta en la política argentina.

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