“Desaparecer, sólo para tomar envión”

Con Marcos y Pablo Vrech formó Valvular, banda que cambiaría de nombre más adelante por Válvula 3. Compartieron escenarios con Pappo, Mancha de Rolando y las Pelotas entre otros, y llegaron al Cosquín Rock de 2005. Grabaron dos discos "Sin Plegarias" y "Violentas Sensaciones". En los '90, también fue parte de Stridor, como bajista; y en 2015 de MMM (Maldito Mundo Mutante), por dos años.

Más cerca en el tiempo, junto a Marcos Vrech formó un dúo de rock, "Barracuda", con el que grabó "Crudo".

Si bien naciste en Córdoba (por una cuestión fortuita), te criaste en Jujuy y en medio de cerros, y tu primera guitarra no fue eléctrica ¿Cómo surge tu inclinación por el rock?

Mi primera guitarra fue una española que le pertenecía a una tía, traída de Valencia. Pasó directamente a El Aguilar (donde vivía con su familia), y el clima la arruinó, y yo con mis básicos conocimientos la arreglé y la armé con cuatro cuerdas. No me iban a comprar una porque en realidad nunca fui muy constante en mi vida, y todo lo que empezaba lo abandonaba. El primer tema que aprendí no era rock, era folklore, pero mi hábito de escuchar rock es desde muy chiquito. En El Aguilar no había mucho para hacer, cero televisión, y escuchábamos música. Por ahí la empresa hacía regalos a los niños más grandes de las familias que trabajaban ahí, de música. Así ligué "Noches locas" de Kiss, escuché los Bee Gees, Creedence, Stevie Wonder, Julian Lennon. Entonces me fui metiendo en ese mundo.

Y el primer tema de rock, me lo enseñó un amigo de mi padre, y era "Mi cuarto" de Vivencia.

Vos, que decís que sos un inconstante, a partir de esto que contás y de tu otro trabajo como productor en tu propio estudio de otros artistas, deduzco que finalmente, la única constante en tu vida es la música

Justamente. Esto lo seguí haciendo porque hay de donde salir, mi madre dibuja muy bien y toca el piano, mi hermana es profesora de danzas, mi viejo tocaba el piano, tenía una tía que era concertista, etc. Era inevitable que en algún momento cayera yo también en la volteada.

¿Cómo empezó y cómo se forma, tu primera banda, Valvular?

Yo venía jugando desde chico a que tenía la banda. Con respecto al nacimiento de Valvular tenemos discusiones con respecto a la fecha, pero yo considero el año '91, pero ni siquiera como Valvular porque no teníamos ni nombre.

Arrancamos ese año, y básicamente lo que queríamos era hacer temas nuestros, pero nos faltaban conocimientos. Éramos un desastre, pero un desastre al que le poníamos onda, en el sentido de que nos animábamos a salir a tocar con esos cuatro acordes mal tocados.

Y con Válvula estuvimos hasta el año pasado, con idas y vueltas.

Vos hablas de cuatro acordes, pero la banda tan mal no anduvo para llegar al Cosquín Rock….

Fuimos aprendiendo, peleándola, tratando de entender, porque no todo es música, dentro del mundo de la música, es también entender la técnica, cómo microfonear una guitarra, cómo sonar en vivo, conocimos gente que nos abrió muchísimo los ojos y nos hicieron ver que íbamos bien.

La invitación al Cosquín Rock nos llega el 28 de diciembre y yo contesté el mail, diciendo "feliz día de los inocentes", y al otro día me llega otro mail, que decía sólo dos palabras: "No, posta". Hasta que no me acredité, no caía que era cierto.

¿Qué significó estar en un escenario tan grande?

Es buenísimo porque empezás a darte cuenta que los grandes referentes de la música, son tan músicos y tan personas como vos, sólo que tuvieron la suerte de una buena difusión y de escalar, cuestión que a muchos de ellos no los ha cambiado. Compartimos con muchas bandas y músicos legendarios de acá y de otros países. Te das cuenta que estamos todos en la misma, es un circo grande y cambia la carpa nada más.

Tu faceta de compositor ¿comienza con las bandas?

En la banda se armaba la parte estructural, en un 90 por ciento de las veces, yo caía ya con la letra armada. La banda le da los matices que le hacen falta a los temas.

¿Y cuál es la diferencia de las letras escritas para las bandas, y las de hoy como solista?

Muchísima. Yo siempre he tenido una composición medio oscurita en las bandas. Ahora para el proyecto solista, tienen otra luz, y no quiere decir que yo haya tenido una vida oscura, sino que la música de la banda te llevaba a tener otras visiones, como para llamar la atención de algo. Uno va evolucionado y queriendo otras cosas de la vida. Eso no quiere decir que no vaya a volver a escribir cosas oscuras.

En esta parte de tu camino en que vas solo, hay más mensajes de vida, de profundidad, de positivismo, de amor, en busca de la compañía humana tan necesaria.

El nombre de "Minutos para siempre", tiene que ver con esos lugares de los que no querés irte nunca, y que te vinculan con lo mejor tuyo. Este disco va para ese lado.

Yo tenía la lista de temas ya conformada para este trabajo, pero fueron saliendo otros en medio de la grabación del disco.

Hay muchos amigos músicos que se van sumando espontáneamente porque quieren participar.

Una de tus letras habla de desaparecer por un tiempo para volver a aparecer con más fuerzas ¿te pasó?

Totalmente, cada tanto me desconecto del mundo, y me enfoco en estar ahí en ese lugar. El desaparecer es para tomar envión.

Eso pasó con cada una de tus bandas, cuando desaparecieron fue para volver

Es reencontrarse. Cada banda tuvo su color musical y su estilo.

¿Cuándo saldrá el disco solista?

La idea es entre septiembre y octubre tener los temas grabados y proyectados en las plataformas digitales, con el disco completo con tapa y todo. El show de presentación será también por ahí. He pensado en lugares chicos, y que sea como una muestra de arte, con cuadros, fotos. Sería lo ideal, y siempre a guitarra pelada, sólo sumando en cada tema a los invitados de las grabaciones.

Hay muchos temas que primero se van a mostrar en redes, y en vivo, el público los escuchará por primera vez en este show.

 

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