A tener en cuenta para lograr una vida plena

Cuando, en la vida cotidiana, nos referimos a estados de placer y momentos de felicidad surge -casi de inmediato- el tema de cómo lograr una existencia armónica. Muchas preguntas y dudas aparecen en ese momento. Pero, a poco de indagar en busca de una respuesta global, se podrá advertir que esa "existencia armónica" (conviene reiterar la expresión, para retenerla) sólo será lograda a través del mejor aprovechamiento que a cada uno le sea posible del poder mental con que cuenta.

Para ello será menester un correcto entrenamiento, una verdadera gimnasia psíquica. A partir de esta comprensión la persona sí puede encaminarse hacia esa deseable "existencia armónica".

El disponerse a amplificar hasta cuanto le sea posible a cada persona sus posibilidades psíquicas, implica abrirse a una nueva actitud frente a la vida. Mirar diferente la existencia, pensarla como un desafío permanente que -siempre- vale el esfuerzo (y no la pena) enfrentar.

Además de practicar ejercicios para el desarrollo del poder mental hay que estar preparado –entonces- para darle una mirada diferente al mundo cotidiano, permitirse comenzar a entrever otras maneras de acción -aplicar aquellas que nunca antes fueron utilizadas- para concretar eficazmente los deseos positivos de vida.

Esto conlleva aparejado un enriquecimiento espiritual inusitado y la aparición de una sensación de serenidad que se requiere para enfrentar las dificultades que la vida cotidiana presenta siempre y darles el cauce justo y correcto.

La frase que siempre hay que recordar: "Hoy es el primer día del resto de mi vida".

Además, tenga en cuenta estas recomendaciones:

Haga sólo aquello que sabe que es bueno. De nada sirve buscar excusas.

Decir que "tuvo la obligación" de hacer algo aunque conocía lo incorrecto de la acción. Si usted lleva a cabo actos que considera equivocados o malos, la carga negativa que estos acarrean se volverá contra usted.

Aprenda a decir no en el momento oportuno. Si alguna situación enojosa le provoca un malestar, canalice de inmediato esas energías. No permita que lo perturben. Si debe decir no para evitar un mal momento posterior, no vacile.

No se "pase de revoluciones". Hay que tener en cuenta la intensidad que damos a nuestras realizaciones. Si nos pasamos de "revoluciones" -como suele decirse usualmente-, el logro anhelado se convertirá en una meta no alcanzada, aunque la dirección sea la correcta.

Hay que avanzar en la medida de las posibilidades reales y no ir más allá de ellas. Cuidado con las suposiciones imaginarias que cada uno tiene. Si usted se detiene o avanza más allá de las posibilidades reales engendra -sin proponérselo conscientemente- situaciones enojosas e irritantes para Ud. mismo y los demás (en el lenguaje popular de hoy en día los jóvenes dicen: "hay que bajar un cambio".)

No permita que ninguna situación lo supere. Una de las peores consejeras es la ansiedad, que sólo indica temor por alguna situación futura. Analice cada situación con el pensamiento y la intuición, no con la emoción ni el sentimiento. Dará así cada paso en forma correcta y beneficiosa.

Cuidado con los impulsos emocionales. Los impulsos sólo originan acciones desproporcionadas, carentes de razón e inteligencia. En ningún aspecto es aconsejable dejarse arrastrar por los impulsos. Por ellos, las personas hacen y dicen cosas de las cuales, al pensar y razonar, se arrepienten.

(*) Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magíster en Psicoanálisis.

 

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