La cuestión de mineros y antimineros en el debate

Por: WALDO CHAYLE, GEÓLOGO JUJEÑO

Cuando hablamos de mineros y antimineros, la primera definición que pensamos es simple, los mineros son personas que trabajan en las minas y antimineros los que no están de acuerdo con la minería. Sin embargo, cada grupo tiene una particularidad que no es fácil definir, especialmente a los antimineros. En esto de denominar mineros y antimineros, los mineros son las personas que trabajan en las minas, pero además son las personas que no trabajan en las minas, sin embargo apoyan o están de acuerdo con la actividad y no realizan ningún tipo de manifestaciones a favor de la minería.

Normalmente pensamos que los antimineros son ambientalistas extremos, como mínimo personas preocupadas por el cuidado del ambiente. Sin embargo, cuando comenzamos a explorar en el grupo antiminero, se observa reuniones, manifestaciones callejeras, piquetes y algunos casos con destrozos de bienes públicos. Son conjuntos muy heterogéneos, es decir, no son solo ambientalistas sino también grupos políticos, personas con diferentes profesiones o del común de la gente, pero que se manifiestan en contra de la minería. A veces no está muy claro qué existe realmente detrás de esos movimientos, porque muchas veces actúan con ignorancia real de los emprendimientos mineros. En otras oportunidades, profesionales totalmente alejados de la minería o geología con algunos conocimientos teóricos se consideran con suficiente capacitación para dictar conferencias sobre minería intentando convencer a la comunidad que la actividad es dañina, que en muchos casos logran su objetivo por ser persistentes con el tema.

En algunos casos, las personas que se manifiestan mediante asambleas o piquetes argumentan que empresas mineras están realizando trabajos de exploración, violando propiedades privadas en determinadas áreas. Sin embargo, no existen en las instituciones responsables de autorizar los trabajos, registros de solicitud de empresas para realizar labores. Por otra parte, si en sus propiedades ya sean particulares o comunitarias observan personas no autorizadas por los propietarios, tienen todo el derecho de proceder a denunciarlos ante las autoridades correspondientes.

Por otra parte, tampoco se observa a los antimineros preocupados por visitar los emprendimientos mineros para observar los trabajos, tampoco es común visitar a las autoridades pertinentes para interiorizarse de los resultados de Informes de Impacto Ambiental y monitoreo.

El Estado nacional y algunas provincias no encuentran los mecanismos de entendimiento con los grupos antimineros. Esta situación es bastante llamativa porque algunas provincias no logran avanzar con la actividad minera y están estancadas respecto a otras provincias, que en algunos casos, no les resulta todo fácil, sin embargo, avanzan con la actividad minera.

Los grupos antimineros no hablan de la contaminación y utilización de sustancias químicas en las curtiembres, talleres metalúrgicos, industrias, agro, laboratorios, aguas servidas, pero sí de la contaminación minera, justamente de la actividad donde más control existe actualmente. Cuando no están claros los objetivos de estos grupos surgen hipótesis respecto al descontento y la negación persistente y el tema ambiental parece simplemente una excusa. Podría ser cierto el descontento por el tema ambiental, pero también podría ser por intereses personales, políticos y ¿por qué no podemos pensar en intereses foráneos en contra del desarrollo económico de la Argentina?

Muchos manifestantes opositores deciden por el destino de las personas que viven en otras regiones con oportunidades mínimas y que esperan como una salvación alguien que les dé trabajo y ven en la minería como única oportunidad para mejorar su calidad de vida.

 

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