“Supimos que la tonada no iba a ser perfecta porque es difícil de lograr”

Manuela "Pipa" Pelari, un famoso personaje de las novelas de Florencia Etcheves, regresó a la pantalla en el film que tuvo su estreno en la plataforma Netflix. Primero fue "Perdida", estrenada en salas de cine en 2018, donde Pipa se enfrentaba a la desaparición de su mejor amiga Cornelia Villalba durante el viaje de egresados en el sur argentino y 14 años después, cuando decide especializarse en casos de secuestro y trata de personas, intentará resolver el caso. Pero, antes, en 2020 Netflix estrenó "La corazonada", una precuela donde se ve a Manuela dando sus primeros pasos como investigadora junto a Francisco Juanez (Joaquín Furriel), con quien deberán resolver el violento asesinato de una chica de 19 años cuya principal sospechosa es la mejor amiga de la víctima. Finalmente, en "Pipa", escrita por Mili Roque Pitt, Montiel y Etcheves, la protagonista vive aislada y alejada de su pasado en el norte argentino luego de abandonar su trabajo como investigadora, hasta que la aparición de un cadáver la lleva a los lugares de los que creía haber escapado. Sobre esta última producción, durante una mesa redonda con otros medios nacionales, hablamos con su director, Alejandro Montiel.

El personaje de Luisana Lopilato dice en la película: "A veces en nuestro trabajo tenemos que hacer cosas que no queremos para descubrir la verdad"; ¿qué verdad se ha propuesto descubrir a través de esta película?

La película tiene una idea federal, buscamos mostrar un problema que tiene que ver con el interior de la Argentina, el problema de las tierras que pasa central y longitudinalmente por la peli y también a nivel actoral, buscamos intérpretes del Noroeste que compartan escena con otros de Buenos Aires y se trabajó bastante en un habla típica de la zona, del norte. Así hay actores salteños, jujeños, santiagueños y porteños, inclusive una actriz chilena y en todos trabajamos ese habla particular, algo que casi no se hace en el cine nacional, es decir, las películas se desarrollan en el interior y todos hablan como porteños, y es algo que no me gusta para nada, entonces le dedicamos mucho tiempo a tratar de lograr eso, no sé si se consiguió, pero pusimos mucho esfuerzo en obtener un habla unificada que represente realmente a la zona del Noroeste y eso tiene que ver con una de las verdades que buscamos con la película, no dejarnos llevar por el centralismo. Y después también intentamos mostrar otras temáticas que generalmente no están representadas en el cine nacional y también seguir trabajando el cine de género y poner algo que tenga que ver con el western con un trasfondo argentino y en la época actual, esa también fue otra de nuestras búsquedas.

¿Por qué eligió filmar en Jujuy y Salta? ¿Cómo se desarrolló el rodaje?

Yo quería filmar en Salta, porque yo me crié allá, en Cafayate y Jujuy ofrecía facilidades porque la verdad es complicado filmar y costoso, se requiere el movimiento de mucho equipo y de gran cantidad de personas y si bien las locaciones jujeñas que elegimos estaban alejadas unas de otras, las distancias se podían manejar. Y el rodaje fue normal, nos fue bien y el clima nos acompañó. Y la elección de los lugares fueron visuales y también intentamos vincularlos con lo que estábamos buscando para cada personaje y para cada escena dramática.

¿Qué recuerdo le quedó de Jujuy?

Como dije, yo me crie en el Norte y conozco Jujuy desde que soy chico y me gusta y recuerdo especialmente el trabajo con los actores jujeños porque la verdad encontramos un talento bárbaro, todos están geniales en la película, impecables y me lo dice todo el mundo cuando la ve, en el país hay mucho talento oculto esperando ser descubierto. Y después vale decir que fuimos muy bien tratados siempre en todos lados.

¿Cómo trabajaron el acento norteño con los actores?

El trabajo fue con cada actor en específico porque son intérpretes de diferentes lugares y la idea era conseguir uniformidad, lograr un habla más o menos parecida sonoramente y siempre supimos que la tonada no iba a ser perfecta porque eso es muy difícil de lograr a pesar del tiempo que le dedicamos y de todo el trabajo previo y obviamente aquellos que son de la zona iban a notar las diferencias, eso siempre lo supimos, yo soy porteño pero me crie en el norte y me doy cuenta de las diferencias. Pero todos trabajaron bastante, inclusive algunos lo hicieron con coaches de actuación y mi primo que es salteño también trabajó conmigo en esto, coacheando a los porteños, pero obviamente que si sos de ahí te vas a dar cuenta y algo te va a saltar, algo extraño. Sin embargo, creo que está bastante bien logrado.

¿Qué significa para Ud. haberle dado cierre a esta trilogía de Pipa?

Luisana (Lopilato) en entrevistas que dio dijo que le gustaría seguir haciendo "Pipa", que no le importaría que fueran cuatro, cinco o seis películas más, pero la idea desde un principio fue cerrar en una trilogía, terminar con esta última, con un personaje más adulto con un hijo y el cierre que le dimos me parece que funciona muy bien. Estamos contentos y conformes. Y para más filmes de Pipa la puerta está abierta. Los espectadores nos acompañan y eso se aprecia en los números, todas las películas fueron muy vistas tanto en el país como en el mundo. Pipa es un personaje querido, con muchos seguidores y que ya está instalado, así que vamos a ver qué pasa más adelante y si Pipa sigue.

¿Qué posibilidades ofrece una plataforma como Netflix?

Ya no estamos atados a Hollywood, antes era muy difícil tener esa llegada mundial desde otros países donde la producción es mucho más difícil, las cinematografías (salvo excepciones) quedaban en lo local y ahora tenemos la posibilidad de competir más libremente, aunque hay diferencias muy grandes de presupuestos. Y, además, ahora podemos llegar más al mundo con lo que hacemos desde acá y eso está buenísimo, que elija la gente y que nosotros también podamos elegir ver películas de otros sitios, hace que el discurso no esté manejado desde un solo punto de vista. Asimismo, aumentan las posibilidades, las plataformas hacen que a las películas las vean millones y millones de personas, por ejemplo "Pipa" se estrenó en 190 países y en un montón de idiomas, cosa que sería imposible hacer de otra manera.

¿Qué le dice al jujeño que es tan arraigado a su tierra, sus paisajes y cultura y critica la película?

Está bien que sea arraigado, pero que está bueno también que dejen que otros disfruten de ese lugar, que piensen en esa posibilidad de abrirse al mundo no quiere decir que se pierda lo de uno.

¿Hubo participación de técnicos jujeños?

Sí, especialmente en el departamento de arte, se necesitó mucha gente de ahí. Y se movilizó mano de obra relacionada con transporte, catering, hospedaje y extras. Es importante lo que genera una película en cuanto a trabajo.

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