¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

32°
22 de Abril,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

“Después de quince años, me animé y pude competir”

Héctor Canabire no se detuvo en la mirada ajena y encontró en la competencia de pesas una forma de vida.
Miércoles, 14 de septiembre de 2022 00:56

Al carmense Héctor Canabire no le alcanzan las manos para abrazar la cantidad de preseas que ganó a lo largo de competencias de powerlifting o levantamiento de pesas en varios puntos del país. Mellizo y parte de una familia de 11 hermanos, compite consigo mismo, superando metas a fuerza de perseverancia, sin dejar que la estatura tenga el peso de la mirada ajena.

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Al carmense Héctor Canabire no le alcanzan las manos para abrazar la cantidad de preseas que ganó a lo largo de competencias de powerlifting o levantamiento de pesas en varios puntos del país. Mellizo y parte de una familia de 11 hermanos, compite consigo mismo, superando metas a fuerza de perseverancia, sin dejar que la estatura tenga el peso de la mirada ajena.

Con 35 años vive el día con sencillez, entre el trabajo y la disciplina deportiva. "Somos 11 hermanos, la mayoría está en distintas provincias. Yo nomás nací así en la familia, yo tengo un mellizo pero es alto, son dos parejas más de mellizos, todos son altos", explicó.

Recordó que supo ir a controles médicos e incluso le dijeron que lo tenían que operar. Pero no tiene presente el origen ni diagnóstico que explique la baja estatura. Quizás sea porque siempre hubo labores prioritarias y aprendizajes que no le permitieron detenerse en esa condición.

De hecho completó la primaria y rápidamente aprendió a encañar en el tabaco y hacer "changas" para seguir adelante. "Me costaba un poco, pensaba que se solucionaba, se me hacía difícil", recordó, y dijo que decidió dejar los estudios y dedicarse a trabajar.

Expresó que en las pesas comenzó casi por casualidad a los quince años. "Después de quince años me animé y comencé a competir, a conocer a profesores, entrenadores que me daban una mano", apuntó.

En cada competencia iba avanzando, y en el camino encontró profesores que lo ayudaban. Tuvo que cambiar la alimentación y dedicarse a entrenar a diario por al menos una hora y media, para lograr objetivos que él mismo se marcaba y solo descansaba un día a la semana.

PRESEAS | LEJOS DEL ESTIGMA Y ENFOCADO EN SUS TRIUNFOS, MUESTRA SUS MEDALLAS.

Mostrando al menos una veintena de preseas y con una expresión de orgullo, contó que cada una significó una buena experiencia, conocer varias ciudades y sumar contactos con el mismo interés deportivo. Una satisfacción fue la de haber podido entrenar en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) de Buenos Aires Deportes.

Las competencias le permitieron conocer muchas ciudades del país (Buenos Aires, Mar del Plata, Pinamar, Salta y Misiones), la última en julio de este año, además de otras localidades jujeñas, entre ellas Humahuaca, según destacó Héctor.

"A veces la misma gente conocida te trata bien y otras veces no, tenés que entender eso", expresó. Es que hace tiempo que abrazó la condición que lo afecta, de la que desconoce el nombre y parece no tener apetencia en conocerla, al entender que el verdadero valor de su singularidad radica en otros atributos de su persona.

Reconoció que vivió algún mal trago que dejó pasar y se enfocó en el deporte. "Hubo momentos en que quería dejar, me sentía solo, pero también quería verme que lo puedo lograr y seguía", rememoró.

Con el tiempo parece haber descubierto su fortaleza interior y constancia detrás de cada objetivo deportivo que elige una y otra vez con cada esfuerzo.

"No lo tomo como un gran logro, es parte de mi vida", aseguró sobre la disciplina deportiva que sigue y que signó gran parte de su existencia como un estilo de vida. Es que debe cuidar a su vez todo lo que consume, tratando de que sean alimentos saludables que contribuyan a sus objetivos deportivos. "No soy de emocionarme mucho, es parte de mi vida", planteó el carmense.

Espera nuevos retos en noviembre

Canabire nació en la ciudad de El Carmen y vive actualmente con parte de su familia y su madre en el barrio 16 de Julio, desde donde parte cada mañana para ganarse el sustento, actualmente en el reparto y venta de garrafas de gas. Mientras, entrena para su próximo objetivo, una competencia en Mar del Plata que se realizará en noviembre. Lejos de detenerse en los números que marcan su estatura, para Héctor Canabire los únicos que le importaban eran los de su peso a la hora de competir y los de los pesos que logra en cada levantamiento.

Sus marcas van entre los 125 y 145 kilos, y aunque a veces se pone nervioso en las competencias, siempre vuelve con la satisfacción de dejarlo todo. Está lejos de tomar atención y rememorar situaciones adversas de las que -reconocehubo muchas y les resta importancia y deja de lado estereotipos. Le interesaba más la mirada atenta que encontró hace un par de meses cuando comenzó a entrenar a un grupo , y pese a que se sintió complacido por poder transmitir lo que fue aprendiendo con el tiempo, los jóvenes no mantuvieron el interés y terminaron dejando.