Si no nos une la Constitución, ¿entonces qué?

Los argentinos, y ahora se ratifica que obviamente también los jujeños, no podemos escapar del agujero negro de la oprobiosa grieta que consolida la idea de que en este maravilloso espacio que nos ha tocado en suerte, conviven a las trompadas, dos Argentinas. El lunes pasado esta columna preguntaba si un intento de magnicidio contra la Vicepresidente no nos había servido para reflexionar y tratar de construir sensatez, una respuesta unificada y seria frente a la locura, entonces... ¿qué haría falta para lograrlo?, ¿una tragedia mayúscula, muertes, explosión social, sangre derramada, guerras? Y tal vez, ni así... porque ya pasamos todo eso... y aquí seguimos. Ahora "el modelo" rebota en Jujuy con inusitada virulencia, curiosamente, a partir de una propuesta que debiera ser interpretada como futurista, usada como herramienta superadora y aprovechada con inteligencia: el llamado a reformar la Constitución Provincial, formulado por Gerardo Morales.

En primer lugar, el GM no dictó una nueva carta magna. Sólo pidió que el Poder Legislativo declare la necesidad de una reforma parcial y que determine los temas que deberían abordarse. La elaboración del proyecto se había filtrado a la prensa bien informada hace un año, pero faltaba la formalidad de elevar la propuesta. Quede bien claro entonces, que el anuncio del GM, fue una noticia, no una novedad. Pero las reacciones merecen analizarse. Un porcentaje mayoritario de jujeños la tomó con marcado desinterés: la propuesta no superó ni a la depresión post pandemia, ni al estrés por el futuro incierto, ni la angustia por la inflación ni las amenazas de perder el empleo. Ni la humillante cuesta abajo de la calidad de vida. Sólo la porción "politizada" de la sociedad, que habita en los poderes del Estado, partidos políticos, los gremios, los medios y cierto sector de la cultura, se trenzó en una discusión bizantina, ora moderada y sutil, ora frenética y agresiva, prácticamente reduciendo el centro de la polémica a descifrar si el GM la utilizará para estirar su gestión a un tercer mandato. El elenco oficialista de funcionarios y legisladores, salió a justificar una reforma "gerardista" con tal exageración que sólo les faltó la torpeza de calzarse una pechera que diga algo como: "Todos somos reforma", con devoción casi religiosa. Enfrente, el PJ, principal oposición, entró en tal estado deliberativo que le acarreará terribles migrañas. Y los bolsones de "antigestión" de siempre respondieron descalificando absolutamente todo con tan grosera agresividad contra el Gobernador que podría escribir en sus pecheras: "GM basura, vos sos la dictadura". Y ahora brotan reconocidos y flamantes constitucionalistas, que interpretan la cuestión según la vereda donde militan, el medio que los difunde y el público al que le hablan, más "tribunera" que equitativamente.

El GM cumplió su promesa: no incluyó en la propuesta su segunda reelección. Pero no es menos cierto que a partir de una nueva Constitución, quedan abiertas muchas puertas para que pueda instalarse una interpretación, legal, política, constitucional o simplemente sui géneris, que termine habilitando la continuidad del mandatario. Tampoco es menos real, que el GM, se cansó de decir que su objetivo hoy es la Presidencia de la Nación. Y si mañana, se abalanzara sobre otra reelección, deberá enfrentar la desilusión de muchos jujeños, tanto propios como ajenos, que no trepidarían en rotularlo de mentiroso, algo que seguramente le recortaría imagen y caudal de votos. Pero si aún así lo volviera a elegir, las razones no habría que buscarlas en la jugarreta constitucional, sino en la voluntad popular, que como se dice, es "Vox Dei".

La Legislatura deberá convocar a los partidos, las iglesias, las agrupaciones sociales, las cámaras empresarias y colegios profesionales, centros vecinales, entidades de bien público y a todos los sectores que deseen participar y expresarse para armar una convocatoria que contenga a todas las expresiones de la sociedad. Y una vez constituida la propia Constituyente debería volver escuchar todas las voces que quieran hacerse oír. Hay otro escalón esencial: la responsabilidad de las fuerzas políticas que propongan Convencionales. Deberán buscar en sus candidatos, la máxima capacidad profesional, intelectual, cultural y de sensibilidad humana, espiritual y social. Y una probada voluntad de consensuar y respetar las opiniones diversas y los aportes variados. Es posible: tenemos a mano, el ejemplo de los Constituyentes de 1986, cuando representantes de la UCR, el PJ y el MPJ, entregaron una Constitución adelantada a su época que incluyó expresiones y derechos de avanzada, emergiendo nada menos que después de los años de sangre, fuego y angustia, honrando a la recién recuperada democracia. La época plantea el desafío de una nueva Constitución, producto la confluencia de criterios, la sumatoria de intelectos, la audacia en la incorporación de valores y derechos, y excelencia en avances hacia la libertad y la modernidad. Fruto de la confluencia de ideas, y no de enfrentamientos vulgares o egoísmos personales. Ése un buen motivo para unir a los jujeños.

Mientras el ruido político y económico sigue. Los parches del ministro Sergio Massa, apenas lograron por algún tiempo, una débil sensación de estabilidad. La inflación de Agosto del 7% y la proyección del 100% en el año, las tasas de interés llevadas al 100% anual, las paritarias corriendo de atrás a los precios, aumentan el desasosiego. La interna del Frente de Todos espera agazapada para volver a la carga con la idea de "Cristina 2023" y otro plan "platita". En JxC viven su momento de terror rogando que no les eliminen las Paso de un "congresazo". Y aparecen fórmulas cada día, Bullrich/Cornejo; Larreta/Morales; Morales/Bullrich, Morales/Manes; Larreta/Manes; Macri/Bullrich; hasta Massa/Morales. Cualquier combinación y su viceversa, por atinada o ridícula que parezca, muestra el tembladeral que la coalición traslada a su tropa. En Jujuy, explícitamente, sólo expresaron su deseo de llegar al sillón de Fascio, Rubén Rivarola del PJ, Julio Bravo de la UCR, pero muchos, proyectan en secreto, "orejeando" las cartas, o escondiéndose detrás de: "Haré lo que pidan los correligionarios"; "Veré que dicen los compañeros", "Me debo a mi grupo de pertenencia", o peor: "Habrá que ver qué dice el jefe", y otras frases que más que táctica y estrategia, esconden cierta falta de coraje. Hoy muchos piensan que el GM adelantará las elecciones de Jujuy. Todo esto separa. La Constitución une. Los acontecimientos se precipitan y, aún en medio de la crisis, pronto empezará a aclarar.

 

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