“Brasil es más acogedor que EEUU por la distancia cultural”

Al culminar la carrera de derecho, la jujeña Mariana Peinado hizo un posgrado en Bueno Aires y allí encontró una oportunidad para especializarse en Nueva York. Se preparó, aplicó y fue recibida por varias universidades, optó por una y pasó la pandemia compartiendo departamento en la Gran Manzana con otra jujeña. Al volver eligió la tierra de su esposo, Brasil, donde se radicó y trabaja desde hace meses.

Un test vocacional en la adolescencia le indicó que lo suyo iba por la abogacía, sociología o comunicación. Al parecer no estuvo errado porque la joven jujeña que se fue de Jujuy para estudiar derecho no paró hasta especializarse en Estados Unidos, y actualmente trabaja en Brasil aplicando sus conocimientos por los derechos de migrantes, para lo que se formó.

Había comenzado con ese perfil tras recibirse de abogada en la Universidad de Córdoba. Se fue a Buenos Aires para hacer una maestría en Derechos Humanos en la Universidad de Palermo, mientras trabajaba en el área de control público de la Auditoría General de la Nación. "Desarrollé un interés muy fuerte no solo por el derecho, sino la efectivización de ese derecho, sacarlo del papel y volver una realidad, tenía que ver con la implementación de políticas por parte del Estado", explicó.

Eso la impulsó a postularse para una beca Fullbright, se preparó y consultó gente que ya la había conseguido y aplicó a seis universidades en total. Entró en todas, entre ellas Yorshtown y Washington, excepto en una en que quedó en lista de espera, por lo que podía elegir una que le cubriera más y optó por una maestría en Política pública en la universidad The New School en Manhattan, Nueva York.

Así arribó a Estados Unidos y lo hizo con su novio brasileño a quien conoció en Buenos Aires, Thiago Pereira Leite, y compartieron departamento con otra jujeña, Agustina Checa, y los encontró la pandemia. También aplicó a otras tres becas para cubrir los gastos de estudios y trabajó de ayudante de un docente, y en verano sumó otro empleo porque comenzó a desvalorizarse el dinero en Argentina y afectó parte de la beca.

Su esposo había vuelto a Brasil justo antes y por la incertidumbre del Covid en un país caro para la salud prefirió no volver hacia Argentina que cerró fronteras, ya que hacia repatriación con fecha incierta entonces pidió a Fullbright Argentina, que la becó, poder ir a San Pablo a reunirse con su esposo. Lo logró y se fue, vivió nueve meses allí y supo que podía ser una opción para instalarse.

Al haber vivido en Estados Unidos, sabía de los beneficios de las cosas buenas y malas de migrar. "No fue algo que planifiqué, mi idea era pasar por Brasil y volver a Argentina", recordó. Si bien le sirvió el curso que hizo en Nueva York de portugués básico, comenzó a estudiar, leer, tomó la decisión y volvió a Argentina. Comenzó a buscar trabajo desde aquí y lo consiguió; ingresó a una ong, Plan International Brasil, que tiene sede central en Nueva York, como analista de monitoreo en un proyecto social vinculado a la efectivización de derechos de migrantes.

Tenía claro que quería venir y que era más cerca que Nueva York porque tiene toda su familia en Jujuy y una parte en Salta, y es que comenzó a pesar la distancia y estar en Brasil le permitiría que la visiten sin visa. "El hecho de irse a un lugar donde hablan otro idioma es un peso adicional, es como un paso extra como me pasó en Nueva York donde los primeros dos meses terminaba muy cansada mentalmente", explicó y al principio al igual que en Estados Unidos volvía a ver televisión en español hasta que se adaptó.

"Me esforcé mucho en mejorar mi portugués en un nivel intermedio y avanzado para encarar un trabajo. Ahora acá estoy bien", afirmó. Se estableció en julio, pero la mudanza comenzó el año pasado ya que al principio volvía cada dos meses para hacer el trámite del DNI.

Planteó que adaptarse a Brasil es más amigable porque son más abiertos, descontracturados, la comida es muy buena pese a que estaba más acostumbrada a la "andina", pero degustó de todas las regiones. "Siento que es más acogedor que Estados Unidos porque había una distancia cultural más compleja", explicó Peinado.

Por ahora se enfoca en su nuevo trabajo y se está estableciendo, conociendo cómo funciona todo ya que el sistema de transporte es diferente, el de salud, además del idioma y la cultura.

Cultivó amistades en todo el mundo

Mariana Peinado aspira en algún momento a formar una familia y tener hijos en San Pablo, mientras sumaron un gato, disfruta de la ciudad y los fines de semana va a la costa para visitar a la familia y amigos de su esposo Thiago. Se despidió de la suya en Navidad al visitar Jujuy con su esposo y paseó por la Quebrada, lugar que le encanta y donde sueñan vivir cuando se retiren

Tiene amigos en Jujuy, hizo el secundario en el colegio Blaise Pascal y se fue a Córdoba. Jugaba en una liga de fútbol femenino y con una de ellas, Agustina Checa, formó una banda de rock, coincidió en Buenos Aires y luego en Nueva York donde también hizo amistades. “Desarrollé la capacidad de confluir con personas de otros países, que muchas veces tienen patrones culturales distintos y me hice muchos amigos de distintos lugares. Es valioso porque es gente que tiene otra religión, vive de otra forma, piensa distinto”, dijo y recordó que impuso reuniones de café.

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