¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

31°
23 de Febrero,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

“Cuando estás del otro lado te das cuenta de que hay que seguir”

La médica Ana Lía Gervilla no pudo evitar el temor ante el diagnóstico de cáncer. Como paciente se apoyó en su familia y la fe.
Miércoles, 22 de noviembre de 2023 00:57

Ana Lía Gervilla es médica, trata enfermedades crónicas, y desde hace un año pasó abruptamente al rol de paciente ante un diagnóstico de cáncer de mamas. Debió transitar etapas que conocía por su profesión pese a lo cual la inundó inicialmente el miedo que pudo ir superando desde otra faceta humana de la esfera de la medicina. Experimentó cada etapa de tratamiento con fe y el apoyo de su familia, y volvió lentamente a trabajar priorizando ahora sus tiempos y bienestar.

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Ana Lía Gervilla es médica, trata enfermedades crónicas, y desde hace un año pasó abruptamente al rol de paciente ante un diagnóstico de cáncer de mamas. Debió transitar etapas que conocía por su profesión pese a lo cual la inundó inicialmente el miedo que pudo ir superando desde otra faceta humana de la esfera de la medicina. Experimentó cada etapa de tratamiento con fe y el apoyo de su familia, y volvió lentamente a trabajar priorizando ahora sus tiempos y bienestar.

“Tengo 56 años y justo en noviembre del año pasado me apareció una inflamación en la mama e inmediatamente consulté, tenía los estudios hechos el año anterior, consulté con mi ginecólogo, de ahí al mastólogo, hice rápido todos los estudios, mamografía y ecografía de nuevo. Ya por las características sospechaba que era algo maligno, y a pesar de que una es médica, sabe los adelantos, y cuando te dicen un diagnóstico así se viene todo abajo”, expresó Gervilla.

Rememoró lo difícil que fue porque no podía evitar asociar el cáncer a un pronóstico negativo y cómo era que se le había presentado. “Pase una etapa fea, lloré angustiada; mi esposo realmente estuvo al lado mío siempre. Al salir la biopsia yo pensaba en las etapas que tenía que pasar”, recordó y es que gracias a sus colegas logró un rápido diagnóstico en tres semanas y comenzó su tratamiento. De esta manera vivió en primera persona sensaciones de temor e incertidumbre, y pese al apoyo constante de su entorno, comenzó a rechazar el término “batalla” porque entendía que era ella quien lo debía experimentar, por lo que prefirió tomarlo como una “transición”.

OTRA ETAPA | LA MÉDICA Y PACIENTE ANA LÍA GERVILLA RECIBE EL AMOR DE FAMILIA

“Me apoyé mucho en mi familia, mis amigos, en la psicóloga y en la fe en el médico. Sabía eso porque atiendo pacientes con enfermedades crónicas, soy reumatóloga, y esa parte es muy importante. Ahí es donde si querés salir y tenés fe, los tratamientos van a andar”, explicó. Estaba consciente más que nunca de que debía poner de su parte para seguir. Recordó que al tratar pacientes con lupus o artritis reumatoidea, quienes deben transitar una enfermedad crónica, muchas veces le plantean curación, se les dice que se hará lo posible para frenar la enfermedad y los pacientes siguen.

SU ESPOSO RAÚL ES SU GRAN APOYO

“Cuando estás del otro lado te das cuenta de que sí se puede, hay que seguir”, reflexionó en relación a lo experimentado ahora en el rol de paciente. Por ello, recordó que en cada etapa se propuso ir un paso adelante. Cuando le tocó la quimioterapia, en el momento que se sentía bien, optaba por salir a caminar aunque fueran dos cuadras. “Nunca dije no voy a poder”, afirmó. Destacó que la ayuda sirvió de mucho, tanto de la nutricionista en la primera etapa donde surge la intolerancia, así como de sus doctores, Alejandro Salvatierra y Carlos Ibarra, en quienes confió y comenzó así a pasar etapas. Reconoció que tuvo episodios de ansiedad cuando supo que seguía luego una cirugía, pero entendió que le podía jugar en contra ya que es clave aceptar cada etapa.

“En varias etapas estuve muy angustiada, no podía dormir, pero el apoyo, la familia, y la fe en la Virgen y en Dios, me apoyé en eso. Era cumplir etapas, primero la quimio pesada, luego la otra quimio, la cirugía, la radioterapia, así sigo transitando mi recuperación”, explicó. Actualmente sigue un tratamiento vía oral y con controles, y reconoce que se sintió desprotegida donde la palabra “curación” costó decirla, un proceso que también debió transitar en su interior. No obstante, explicó que sigue en control y en rehabilitación con fisioterapia, algo que a veces no hacen otros pacientes, pero aseguró que la ayudó mucho. Es que una vez que estuvo mejor, volvió a trabajar mediante telemedicina desde su hogar, pero lo tomó de otra manera con una labor que representaba el 30 a 40 % de lo que solía hacer antes, consciente de que la vida estresada es contraproducente y es algo que se debe contemplar.

Aceptar para continuar

MARATÓN ROSA | PARTICIPÓ ACTIVAMENTE POR LO CLAVE DEL MENSAJE QUE SE DIFUNDE.

Ana Lía Gervilla recordó que en algunas etapas en que no podía trabajar y estaba en tratamiento de quimio, se refugió también en las plantas y comenzó a pintar, algo que la ayudó a poner los pensamientos en otro tema, algo que fue terapéutico. “Dedico mi tiempo a gimnasia, plantas, en pintura y en trabajo”, sintetizó porque ya lo adoptó. Destacó el apoyo incondicional de su esposo Raúl Cafrune, sus hijos Marianela quien es psicóloga, Francisco quien cursa la residencia de traumatología, y Ana, quien estudia medicina.

También agradeció a sus amigos y familia, además de sus médicos de Jujuy en quienes confió. “Sigo diciendo que Dios es sabio, y no debo decir por qué sino para qué”, dijo recordando que la fe fue otro de sus pilares y asumió que es clave aceptar para continuar aunque cueste. Compartió también lo que le recomendó su médico y que también fue de utilidad, no pensar en que el cáncer puede volver sino en vivir el día.