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Tuberculosis provoca más de 11 mil nuevos casos por año

Sabado, 01 de abril de 2023 01:02

La tuberculosis (TBC) es una enfermedad infectocontagiosa crónica producida por el bacilo de Koch, que se localiza generalmente en el pulmón, aunque puede afectar otros órganos.

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La tuberculosis (TBC) es una enfermedad infectocontagiosa crónica producida por el bacilo de Koch, que se localiza generalmente en el pulmón, aunque puede afectar otros órganos.

Según el Ministerio de Salud de la Nación Argentina, esta patología es uno de los principales desafíos desde hace tiempo, por lo que tiene como objetivo reducir la infección y la morbimortalidad de esta enfermedad que presenta anualmente más de 11 mil nuevos casos en el país. Además, el Ministerio busca reforzar la idea de la detección temprana como una de las principales herramientas para combatirla.

En Argentina, durante el 2020 se notificaron 10.896 casos de tuberculosis, de los cuales 10.268 fueron nuevos y recaídas también. Aproximadamente el 84% de los casos se diagnosticaron en la población en edad productiva, entre 20 y 44 años.

La tasa nacional del total de los casos, se ubica en 24,01 por cada 100 mil habitantes -14,8% más baja que la de 2019- con marcadas diferencias entre las jurisdicciones, aunque en todas ellas se presentaron casos de tuberculosis. El descenso en la notificación de casos se debe atribuir principalmente al impacto de la emergencia por Covid-19. Datos preliminares indican que en el 2021 se alcanzó el mismo valor de casos que en 2019. De acuerdo a la información provisoria de 2021, la notificación aumentó un 13,8% por sobre la de 2020.

La provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron el mayor número de casos, concentrando el 65,94% de los casos notificados del país. Sin embargo, la tasa de notificación más alta la tuvo la provincia de Salta con un valor de 42,40 casos por 100 mil habitantes, mientras que la más baja es de La Rioja, con una tasa de 2,03. El 17 % de los casos corresponde a niños, niñas y adolescentes -en esta franja etaria la tasa más alta es de Caba siendo de 36,5 cada 100.000 habitantes con un total de 107 casos-. El 76,9% de los casos nuevos diagnosticados fueron con localización pulmonar.

Las bacterias de la tuberculosis pueden vivir en el cuerpo sin que la persona se enferme denominándose "infección de tuberculosis latente". En la mayoría de los individuos que inhalan las bacterias de la tuberculosis y se infectan, su cuerpo puede combatir las bacterias para impedir que se multipliquen. Asimismo, muchas de las personas contagiadas con la bacteria que causa la tuberculosis no tienen síntomas. Cuando existen síntomas, generalmente incluyen: tos (algunas veces con sangre), pérdida de peso, sudores nocturnos y fiebre.

Es muy importante tener en cuenta que la tuberculosis tiene cura, sobre todo si su detección es temprana y el tratamiento es adecuado; es fundamental la aplicación de la vacuna BCG al nacer, como única dosis en la vida, para evitar la aparición de formas graves como meningitis por TBC. No previene la enfermedad sólo las formas graves en los pacientes más vulnerables como son los niños y recién nacidos; todo paciente tratado correctamente no contagia. Por ello, es fundamental la consulta temprana y el diagnóstico precoz por el servicio de salud, así como el cumplimiento total del tratamiento, que dura como mínimo 6 meses (según cada caso).

Los más vulnerables son aquellos que padecen trastornos en el sistema inmunitario, por ejemplo, las personas infectadas por el VIH tienen 18 veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis activa, individuos con desnutrición presentan un riesgo tres veces mayor, y los trastorno por consumo de alcohol y el tabaquismo también aumentan el riesgo de contraer dicha enfermedad.

Existen dos tipos de tuberculosis. Por un lado, el pulmonar, que es el más frecuente y representa alrededor del 80 al 85% del total de los casos. Por otro lado, el extrapulmonar, que afecta a otros órganos del pulmón como la pleura, ganglios, aparato genitourinario, columna, entre otros. En el primer caso, la persona presenta signos respiratorios como pueden ser tos seca o productiva, expectoración con o sin hemoptisis, dolor torácico y síntomas generales como anorexia, astenia, adinamia, sudoración nocturna, pérdida de peso y a veces, fiebre prolongada. Para evitar la propagación de la misma, el paciente debe comenzar el tratamiento específico consultando previamente con un especialista.

El contagio de la enfermedad se produce de persona a persona, cuando se desprenden pequeñas gotas de saliva que contienen bacilos al toser, hablar o expectorar, teniendo relación con las características del ambiente, la frecuencia y duración del contacto. Respecto al tratamiento, en la mayoría de los casos es ambulatorio, y los pacientes tendrán excelentes resultados cumpliendo estrictamente con las indicaciones de los profesionales que los supervisen. Siempre que se detecta un caso, el equipo sanitario también evalúa al resto de los convivientes para realizar las acciones que sean necesarias -vacunación, quimioprofilaxis, etc- según cada caso.

En Argentina, desde el año 2007, el Calendario de Vacunación oficial contempla la dosis BCG al recién nacido. La mejor forma de prevenir esta enfermedad es a través de la aplicación de la BCG, que es efectiva y segura para prevenir las formas severas de tuberculosis. La vacuna debe administrarse al nacimiento antes del alta sanatorial, siempre que el peso del recién nacido supere los 2 kilos.

Todo paciente que recibió la dosis de BCG al nacimiento -con o sin cicatriz- y está documentada en el certificado de vacunación, no tiene indicación de revacunación.