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Parto respetado, el derecho a una experiencia positiva

Viernes, 26 de mayo de 2023 01:00

Por: DR. MARCELO GONZÁLEZ BERNAL, Universidad Austral

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Por: DR. MARCELO GONZÁLEZ BERNAL, Universidad Austral

El parto respetado ha surgido como una respuesta fundamental en la lucha por la recuperación del rol protagónico de la mujer en un momento tan maravilloso como es dar a luz; más que como una medida sanitaria, viene a formar parte de una reivindicación de los derechos de la madre en el sistema de salud.

El parto es un proceso fisiológico que se lleva a cabo sin complicaciones en la mayoría de los casos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la creciente medicalización de los nacimientos está dañando la capacidad de las mujeres de dar a luz. Por ello, hoy se considera que el parto debe ser tratado como un proceso natural, con la madre en el centro de la toma de decisiones y sólo debe intervenirse cuando haya complicaciones.

En función del parto respetado y sobre el rol del equipo de salud, se trata, ante todo, de ser cuidadores. "Cuidar y proteger". Que no es lo mismo que controlar y, definitivamente, no es lo mismo que solamente respetar. El cuidado materno respetuoso se antepone para establecer la calidad de los servicios de salud y pone sus reglas en la convergencia del acceso equitativo a la atención basada en la evidencia, los saberes tradicionales, los derechos, las necesidades y las prácticas culturales y sociales de la gestante, el recién nacido y sus familias.

"La hora sagrada" u "hora de oro" es un aspecto recomendado por la OMS que refiere a que los recién nacidos que no requieran cuidados especiales deben entrar en contacto inmediato, piel a piel, con sus madres durante la primera hora después del nacimiento. Se trata de un momento emotivo, sensible y único de reconocimiento, en que el contacto precoz tiene efectos positivos tanto en el corto como en el largo plazo. La madre experimenta una descarga de oxitocina que favorece la instauración de la lactancia materna, ya que el bebé se encuentra especialmente receptivo, buscando una contención parecida a la que tenía dentro del útero.

Entre los beneficios de la hora sagrada, se encuentran la prevención de la hipotermia del bebé, la promoción de la lactancia materna, y la reducción del estrés del bebé y de la ansiedad materna mejorando el vínculo mutuo.

También contribuye a la estabilidad fisiológica del recién nacido, estabiliza la respiración y oxigenación del bebé, y disminuye el llanto. En la condición materna se vio que disminuye los síntomas de depresión posparto y fortalece la autoestima de la madre.

Uno de los pioneros del parto humanizado fue el obstetra francés Frederick Leboyer, que en 1975 publicó el libro Nacimiento sin violencia -muy provocador en su época- y revolucionó (y lo sigue haciendo) la forma de atender el parto en Europa y en el mundo. Esta fue la primera vez que la medicina comenzó a hablar del proceso de parto desde el punto de vista del bebé que va a nacer, sus avatares y la experiencia de su nacimiento. Manifestó una empatía por él bebe, que deja de ser el producto del parto y pasa a ser el protagonista, es decir, la razón de ser del parto.

Si bien hoy existen una gran cantidad de corrientes de pensamientos que lo definen y múltiples variaciones, los puntos en común que todas tienen en cuanto al parto respetado son el ambiente y entorno apropiado, íntimo y seguro, con apoyo emocional; la libertad de expresión, movimiento y postura de la parturienta; la parturienta como protagonista del parto; procedimientos naturales para abordaje del dolor, e intimidad y tiempo para la acogida del bebé.

En 2004, Argentina sancionó y promulgó la ley 25929 de Parto Humanizado, pero su reglamentación finalmente se dio en 2015.

La mujer tiene el derecho de recibir información, fundamentalmente las ventajas e inconvenientes de un tratamiento, y/o existencia de posibles complicaciones. Tiene que poder decidir libremente la forma y posición en el momento del parto, y a ser tratada con respeto y consideración de sus pautas culturales.

Además, se debe tener en cuenta los deseos y necesidades de la mujer a estar acompañada, o no, por una persona de confianza. Se le debe informar las intervenciones médicas que se realizaran durante el parto y posparto. Tiene derecho a no ser sometida a exámenes o intervenciones con propósito de investigación. Así como también, tener con ella a su hijo o hija durante su permanencia en la institución de salud.

Por su parte, el recién nacido tiene el derecho a estar en contacto con su madre desde el primer momento, estimulando así el amamantamiento precoz.

Se lograron muchos avances, pero aún queda mucho por difundir, conocer y reforzar en los aspectos centrales de la atención al binomio madre-hijo y a la familia.

 

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