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Evaluaciones educativas a gran escala: cómo transformarlas en una herramienta eficiente

Lengua y matemática, son las principales materias en las cuales se evidencian problemas de aprendizaje en Argentina. 

Sabado, 30 de septiembre de 2023 15:25

Desde hace 30 años en nuestro país se realizan evaluaciones escolares con el objetivo de que los resultados sirvan para guiar acciones para la mejora de los aprendizajes. Sin embargo, aún no se ha logrado que esa información se traduzca en mejoras de la calidad educativa: sólo señalan algunos logros y déficits de aprendizaje. ¿Qué se debería considerar para convertirlas en una política pública efectiva?

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Desde hace 30 años en nuestro país se realizan evaluaciones escolares con el objetivo de que los resultados sirvan para guiar acciones para la mejora de los aprendizajes. Sin embargo, aún no se ha logrado que esa información se traduzca en mejoras de la calidad educativa: sólo señalan algunos logros y déficits de aprendizaje. ¿Qué se debería considerar para convertirlas en una política pública efectiva?

  • En Argentina, la Ley Federal de Educación de 1993 dispuso que se evaluara de manera permanente el sistema educativo en todas las jurisdicciones del país. Se implementaron ese año, por primera vez, operativos de evaluación de estudiantes de sexto grado del nivel primario y de segundo y tercer año del secundario. 
  • Las Pruebas Aprender de 2022 señalaron que 4 de cada 10 estudiantes del último año del nivel secundario no alcanzan un nivel satisfactorio en Lengua y 8 de cada 10, en Matemáticas.
  • Las evaluaciones internacionales PISA 2018 mostraron que, en Argentina, apenas 5 de cada 10 estudiantes de 15 años tuvieron un desempeño por encima del estándar mínimo esperado para la edad. 

 

Qué evaluar y para qué

El mundo enfrenta una “crisis del aprendizaje” (UNESCO, 2013; Banco Mundial, 2018; UNICEF, 2021). Una proporción elevada de niños, niñas y adolescentes que están dentro del sistema educativo no alcanza resultados de aprendizajes satisfactorios. En Argentina, tanto las evaluaciones internacionales como las nacionales evidencian un déficit marcado de habilidades fundamentales en Lengua y Matemática. En secundaria, el último dato disponible surge de las pruebas Aprender 2022, que muestran 4 de cada 10 estudiantes del último año del nivel secundario no alcanzan un nivel satisfactorio en Lengua y 8 de cada 10, en Matemáticas. 

Las evaluaciones a gran escala (subnacionales, nacionales o internacionales) brindan una foto de los logros de aprendizaje de un grupo determinado de estudiantes en un año elegido y en un número limitado de contenidos y habilidades. Sin embargo, una de las debilidades principales de este proceso es la falta de definiciones acerca de cómo se espera que ocurran las mejoras en el sistema educativo a partir de sus resultados.

Para que las evaluaciones a gran escala se transformen en una verdadera herramienta para la mejora, es necesario tomar un conjunto de decisiones vinculadas entre sí. La primera de ellas, es definir su propósito general: contar con un “para qué” específico ayuda a evitar inconsistencias (desde el diseño de las pruebas hasta cómo se difunden y utilizan sus resultados). El segundo paso es precisar quiénes serán los usuarios de la evaluación, los productos que derivarán de sus resultados y el uso esperado para cada uno de ellos. 

En ese sentido, desde el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) proponemos desarrollar una política de evaluación de aprendizajes con un horizonte temporal de 10 años (por ejemplo, 2025-2034), sobre la base de:

  • Implementar evaluaciones censales quinquenales para elaborar un mapa nacional de aprendizajes y trayectorias educativas a nivel de escuela. 
  • Continuar las evaluaciones de diagnóstico sobre las áreas fundamentales de Matemática y Lengua, pero con operativos muestrales bienales, en los últimos años de los niveles primario y secundario.
  • Incorporar el estudio de las habilidades socioemocionales en los dos niveles educativos. Aquí se incluyen habilidades cognitivas, como por ejemplo resolución de problemas y concentración; emocionales, como la empatía y la resiliencia; y sociales, como comunicación y colaboración, que son esenciales junto con las habilidades fundamentales para el desarrollo pleno de una persona en la escuela, en el trabajo y en la vida.
  • Desarrollar esquemas para aumentar la coordinación de las evaluaciones entre la Nación y las jurisdicciones. La estrategia debe contemplar definir las especificidades de los dispositivos de evaluación a gran escala nacionales, para permitir el trabajo evaluativo complementario de las jurisdicciones, como así también el apoyo al desarrollo de capacidades de evaluación de las jurisdicciones que lo requieran.
  • Promover procesos de evaluación formativa en el aula para reforzar el uso y calidad de este dispositivo pedagógico por parte de los y las docentes.

Considerando la extensión de la propuesta, es conveniente establecer un mecanismo de monitoreo y evaluación luego de los primeros cuatro años de implementación, que brinde elementos para realizar los ajustes que permitan mejorar los resultados alcanzados. 

Hoy más que nunca, es fundamental generar políticas para apoyar trayectorias educativas completas y de calidad de los y las estudiantes y así garantizar la universalidad de la educación primaria y secundaria en nuestro país.

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