Hoy se cumplen dos años de la "misteriosa" muerte del fiscal Alberto Nisman. Durante más de diez años, Nisman había estado a cargo de la investigación del atentado a la sede de la AMIA de 1994, el peor ataque terrorista que un país latinoamericano haya sufrido jamás.
El fiscal fue encontrado muerto cuatro días después de haber acusado a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a su Canciller Héctor Timerman y otras personas cercanas al Gobierno, de haber firmado un pacto con Irán con el objeto de garantizar la impunidad de los iraníes acusados de planear y ejecutar el ataque a la AMIA.
El pacto al que se refería Nisman, conocido como "Memorándum de Entendimiento" fue firmado por el gobierno de Cristina Kirchner en enero de 2013. A través de este acuerdo, ambos gobiernos se comprometieron a crear una "comisión de la verdad" para investigar conjuntamente el atentado a la AMIA, algo que parecía absurdo, dado que algunos de los acusados por la justicia argentina de planear el atentado formaban aún parte del gobierno iraní. El Gobierno justificó la firma de este pacto en la necesidad de avanzar con la causa. Pero todos aquellas personas medianamente familiarizadas con el caso interpretaron al acuerdo como un intento de mejorar las relaciones con Teherán a expensas de las víctimas de este terrible crimen.
El pacto nunca entró en vigor porque el Parlamento iraní no llegó a ratificarlo, y porque fue eventualmente declarado inconstitucional por un Tribunal Federal en nuestro país. Pero habría dado a los iraníes acceso a toda la documentación de la causa, y habría facilitado además la eliminación de las alertas rojas de Interpol que pesaban sobre los acusados.
La muerte de Nisman dejó al país en estado de shock y aún no hay respuestas claras sobre lo que le sucedió exactamente. Pero existe ahora alguna esperanza de que finalmente su denuncia sea investigada.
Poco después del fallecimiento de Nisman, un valiente fiscal intentó impulsar su denuncia. Pero Daniel Rafecas, el juez asignado al caso, la desestimó rápidamente, con argumentos legales sumamente cuestionables. Su fallo fue apelado, pero la Corte Federal lo confirmó. Un fiscal apeló posteriormente esta decisión ante la Corte de Casación, el último recurso que nuestro sistema penal admite antes de recurrir a la Corte Suprema. Pero el fiscal que debía impulsar la denuncia decidió no hacerlo y por lo tanto, todas las puertas parecieron cerrarse.
Algunos meses atrás, sin embargo, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), solicitó la reapertura del caso debido a la existencia de "nueva evidencia", y pidió ser admitida como querellante. Las nuevas pruebas presentadas fueron: 1) la grabación de una conversación telefónica entre el excanciller Timerman y el expresidente de la AMIA, en la que el primero admite estar negociando "con los que pusieron la bomba", y 2) la sentencia que declaró inconstitucional el pacto con Irán.
Rafecas, el juez original del caso rechazó la solicitud de la DAIA y lo mismo hizo el Tribunal Federal, pero cuando el asunto llegó a la Corte de Casación, los jueces que la integran decidieron reabrir la investigación, aceptando a la DAIA como querellante y ordenando el apartamiento de la causa tanto de Rafecas como de los otros jueces que habían intervenido.
Por primera vez en dos años la posibilidad de llegar a la verdad parece real. Y, por supuesto, este caso podría arrojar luz sobre lo que realmente le sucedió a Nisman, ya que su muerte está indudablemente vinculada a la denuncia que hizo pocos días antes de morir.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...