GUSTAVO PARDO
El Tribuno

Julio González tuvo una destacada actuación en el último gobierno de Juan Domingo Perón, en el que se desempeñó como director de Asuntos Jurídicos y secretario técnico de la Presidencia de la Nación. Fue además profesor de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires desde 1965 hasta 1976 y actualmente es profesor de Estructura Económica Argentina en la Facultad de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Hoy presenta en Salta su libro “La involución hispanoamericana, el caso argentino”. Será a las 19.30 en el salón Amancay del hotel Casa Real, en Mitre 669.


Como ex secretario técnico de Juan Domingo Perón y después de Estela Martínez, es inevitable preguntarle sobre los hechos previos al golpe de Estado en 1976.

Quiero aclarar algo. Recibí la última carta de Isabelita hace ocho meses. Tiene ochenta años y conserva su lucidez, pero mantiene un silencio absoluto con respecto al pasado, que mucho la martiriza. En esa carta me aclaró que no recibe a nadie, pero me aporta su casa para que yo vaya a visitarla, lo que es un orgullo para mí. Isabel, más que una persona fue la esposa del general Perón y complementó su período presidencial. No hay que analizar a una persona por sus dichos ocasionales o por los decires circunstanciales, sino por sus actos de gobierno, que son sus decretos y leyes y que, en consecuencia, le dan la calidad a un gobernante.

Su libro deja al desnudo mediante documentos muchas de las principales creencias históricas que se enseñan en escuelas y universidades. ¿Cómo cree que la gente reaccionará ante esto?

Hay cosas que nadie se preguntó jamás. Nuestro país se fundó el 1 de agosto de 1776; los Estados Unidos, un 4 de julio de ese mismo año. ¿A nadie le llamó la atención la proximidad de las fechas? Investigando, encontré que el fundador de los Estados Unidos es el mismo que el del Virreinato del Río de la Plata, José de Gálvez, ministro de Indias del rey Carlos III de España.

¿Quién era de Gálvez?
El fue quien quiso terminar con los embates de Inglaterra a la América española, que venía siendo provocada por los piratas ingleses. Estos no eran aventureros o románticos, eran verdaderos asesinos. Para terminar con el terrorismo de mar, José de Gálvez dividió el mundo monetario británico. Para ello tomó contacto con un grupo que intentaba separar a los Estados Unidos de Gran Bretaña y que estaba forjado por dos grandes pensadores: Alexander Hamilton y Benjamín Franklin. Creo que habría una concepción muy distinta de los hechos si se conociera que fue España quien acompañó y apoyó la creación de los Estados Unidos.

Si esto es así, ¿por qué cree que se omite o se esconde la verdadera historia?
La falsificación de la historia se utiliza para falsificar la actualidad gubernamental y política, así se saca de la huella a la continuidad de todos los pueblos. Cuando de Gálvez ayudó a crear los Estados Unidos, lo hizo sabiendo que después se extenderían hacia el oeste. También sabía que iban a llegar al Pacífico -llamado así porque no había piratas ingleses- y se podían vincular con el Asia. Se oculta esa grandeza a las escuelas primarias, secundarias y universidades. Mi cátedra es la única en el país que habla de estas cosas.

Se ve que de Gálvez era un hombre con una gran visión.
El también fue el impulsor de crear al sur de América un virreinato, un futuro país que debía alcanzar a los Estados Unidos en menos de 100 años. Cuando se concretó el Virreinato del Río de la Plata tenía una extensión de 7 millones de metros cuadrados. Después de la mal llamada Guerra de la Independencia, nuestro territorio quedó reducido a 2 millones de metros cuadrados. A nosotros nos promueven una historia de próceres, patriotas y monumentos, pero esa es la historia del achicamiento geográfico, de la reducción y el fracaso.

Es muy fuerte lo que sostiene. Se caen mitos de grandes figuras, como las de San Martín, Belgrano y, en el caso de Salta, Güemes.
El general Güemes participó de la invasión inglesa a Buenos Aires de 1806, tomando una fragata a caballo. Pero Salta le dio al país el primer estadista: José de Moldes. Fue congresal de Tucumán y trató de ser el primer presidente para ejercer una independencia en serio. Por eso fue encarcelado por Manuel Belgrano y después enviado a Chile por San Martín, donde finalmente lo fusilaron. Así fue que desapareció su figura para el país.

¿Hay otros casos similares al que mencionó?
Por supuesto. En la película “Revolución” que se estrenó hace poco se hace mención a Manuel Corvalán, un colaborador del general San Martín. El era un muchacho joven que se embarcó en una concepción independentista, pero que no tenía un programa. Este muchacho acompaña a San Martín en todas sus acciones. Ya en 1880, cuando fueron repatriados sus restos, le hacen un reportaje en el diario La Nación. A esa altura era un octogenario y en ese reportaje da a conocer la realidad de la campaña sanmartiniana. Corvalán murió sin familia, sin dinero, en la miseria absoluta. Se endiosa al presunto héroe, pero los verdaderos actores, como Corvalán, pasaron a una miserable situación de supervivencia en los conventillos de Buenos Aires.

Sus conceptos son muy duros hacia uno de los máximos referentes argentinos...
Mire, que a la independencia argentina la hayan declarado de improviso como sucedió el 9 de julio no fue casualidad, sino planificada por Gran Bretaña. En 1711 se publicó en Inglaterra una obra muy curiosa: “Propuesta para Humillar a España”. Lo que se planteaba básicamente era acabar con las riquezas mineras del Alto Perú y dividir a la zona en tres partes productivas: una de yacimientos minerales, una de carne vacuna y otra de yerba mate. Perú se quedó con la minería, Buenos Aires y Montevideo con las vacas y Paraguay con la yerba mate. Además, se avanzó con otras cuestiones...

¿Cómo cuales?
Realizaron el plan táctico denominado Mydland-Pete, que recientemente fue traducido al español por Rodolfo Terráneo. El plan decía que se debía dominar Buenos Aires, formar un ejército de nativos, mestizos e indios para que acampe en Mendoza. Que se incorporen más personas y de ahí llegar a Chile y Perú. Curiosamente fue lo que hizo San Martín. La otra parte del plan hablaba de asaltar Caracas, formar un ejército de las mismas características y asaltar Colombia. Eso fue lo que hizo Simón Bolívar. No había una motivación nacional. Bolívar se arrepintió y murió deambulando por los llanos venezolanos. San Martín falleció en su confortable mansión francesa de Bologne Sur Mer, acompañado de Alejandro Aguado, el equivalente de la época a Rockefeller.

¿Cómo ve a la actualidad nacional?
Ya no tenemos un Estado Nacional, no hay una conciencia grupal. Sólo hay competencia por candidaturas sin programas. El único programa que tienen es el rostro y el apellido del candidato. El país esta huérfano de objetivos.

¿Qué nos hace falta a los argentinos?
Nos hace falta refundarnos como país. Dejar de ser un nombre rimbombante de loas, glorias y vanidades.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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