La policía de la República de Bolivia halló la camioneta Toyota Hilux de color negro de propiedad del policía de la provincia de Salta Renee Gareca en un paraje limítrofe con el Valle de Acambuco, en el norte de la provincia, en territorio boliviano.
En ese rodado se movilizaban el cabo Sebastián Ortiz, el propio Renee Gareca y otro civil identificado como Marcos Sebastián Sanguino, un exconvicto que ya purgó pena por narcotráfico.
Los tres huyeron de la zona de Acambuco luego de protagonizar un violento incidente con una patrulla de gendarmes del Escuadrón 54Aguaray, a quienes golpearon, robaron sus armas y equipos de comunicación en un incidente sin precedente en los últimos años.
Al momento de ser localizada en territorio boliviano la Toyota Hilux estaba sin ninguno de sus ocupantes y, según fuentes de la investigación, totalmente limpia. Se cree que losnarcopolicíasabandonaron el Ford Fiesta Kinectic, escondieron la droga, que según versiones podría haberse tratado de un cargamento superior a los 300 kilos. Esta versión se desprende porque la operación de alguna manera estaba garantizada por la custodia de efectivos de la Policía de la Provincia.
El frustrado procedimiento, la posterior huida de los narcopolicías y el ocultamiento del millonario cargamento se produjeron el martes en las primeras horas de la tarde, cuando los gendarmes que hacían un recorrido de rutina por la ruta provincial 46 que une el paraje Piquirenda con el Valle de Acambuco, localizaron una senda por la cual circulaban dos vehículos, un Ford Fiesta Kinetic de color azul conducido por el cabo Sebastián Alejandro Ortiz, y la camioneta Toyota Hilux del policía retirado Gareca. Cuando los efectivos les solicitaron los documentos personales y los papeles de los rodados, uno de los gendarmes localizó en la parte posterior de la Toyota paquetes cuadrados, usualmente llamados ladrillos.
Se trataba de bolsas de arpillera que contenían los paquetes. Cuan cuando el efectivo de la fuerza federal intentó tomar su handy para pedir refuerzos, fue reducido al igual que sus compañeros por los dos policías y el otro civil.
Los policías narcos, luego de tomar a los gendarmes a los que golpearon violentamente, se dieron a la fuga regresando por la misma senda en dirección al Valle de Acambuco pero el Ford Fiesta de Ortiz quedó atascado por las irregularidades del camino, por lo que los sujetos huyeron en la camioneta Hilux hacia el paraje Campo Largo, en el límite con Bolivia. Según confirmó a El Tribuno el jefe de la Agrupación VII Salta, comandante mayor Guillermo Darío Basso, en la jornada de ayer se realizaban los trámites de rigor para trasladar el rodado localizado en territorio boliviano hacia nuestro país y someterlo a los peritajes de rigor.
Hasta ayer tres gendarmes que integraban la patrulla atacada por la banda permanecían internados en Tartagal.
Uno de ellos, después de recibir una brutal golpiza, fue arrojado a un barranco al costado del camino de cornisa, dado por muerto por los delincuentes, en tanto los otros dos fueron tomados de rehenes pero luego liberados. Fue este primer gendarme quien desde el barranco logró salir al camino y llegar al puesto de control del paraje El Chorrito para solicitar refuerzos.

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La casa de la mujer de uno de los implicados, allanada ayer.
La casa de la mujer de uno de los implicados, allanada ayer.

Un tesoro en dólares escondido en las yungas

Todos saben que en el código narco la droga no puede volver a Bolivia. Decenas de gendarmes rastrillaron uno por uno los posibles escondites de un fabuloso cargamento de cocaína escondido en algún lugar de la zona de las yungas.
Variosallanamientosen viviendas de algunos familiares del policía Ortiz y otros en Tartagal fueron ayer noticia, pero hasta el momento no se logró ni la detención de ninguno de los tres sujetos que son intensamente buscados en la zona ni el secuestro del cargamento de cocaína.
Trascendió que tanto el auto secuestrado como la camioneta hallada en territorio boliviano habrían traspasado por los caminos vecinales de Acambuco en más de una oportunidad, por lo que se cree que el cargamento que escondieron o entregaron sería de cientos de kilos.
Fuentes del vecino país consultadas por este medio confiaron que la detención de los sujetos es inminente, pero aseguraron a la vez que nadie vuelve con droga a Bolivia.
"Los cargamentos son para transportarlos y es problema que ellos tienen que resolver", explicó ayer un experto del vecino país.
Refiriéndose a los códigos que manejan las bandas delictivas dedicadas al peligroso negocio del narcotráfico, la fuente aseguró que la entrega se realizó o está "congelada" en algún punto de Argentina a la espera de que se enfríe el asunto.
Los traficantes tienen más chances de aguantarse en Bolivia, aunque por lo que hicieron no va a ser por mucho tiempo, graficó.
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