Por la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que terminó la semana pasada, el equipo de enfermería del servicio de Neonatología del hospital Materno Infantil organizó diversas actividades para respaldar y difundir los beneficios, para los bebés, de la lactancia materna.
Se trata de un trabajo silencioso, que reviste dedicación, paciencia y educación. Lo realiza un grupo de 90 enfermeros que trabaja en el servicio de Neonatología del hospital Materno Infantil, que tiene la titánica tarea de lograr que las mamás alimenten a sus hijos con leche materna. Los resultados de esta labor son importantes ya que el 90% de los niños internados con diversas patologías egresan tomando el pecho y en algunos casos con algún suplemento por indicación médica, debido al cuadro de salud por el que ingresaron al servicio. Mientras, el 40% de los niños egresan con lactancia materna exclusiva.
Alcanzar esta meta en un servicio que tiene capacidad para 73 bebés que se distribuyen en diferentes sectores según sus diagnósticos, entre los cuales están los prematuros, otros con problemas respiratorios, diarreas, cardiopatías, entre otros, es todo un desafío. Los profesionales deben contener y abordar de manera personalizada a cada una de las madres, con su entorno, para que la situación de estrés no interfiera en la producción de leche.
"La leche materna es una sustancia viva, esencial para el tratamiento y la recuperación del niño. Los prematuros sí tienen que tomar leche materna y cuanto más tomen mejor", explicó Pedro Ramírez, enfermero del servicio de Neonatología del HPMI, que trabaja allí hace 13 años.
Desde Neonatología se informó que en un primer paso se trabaja con las enfermeras educadoras en cómo extraer la leche de sus pechos, cómo conservarla, cómo hacer este procedimiento en la casa y qué pasos deberán seguir para no romper la cadena de frío al momento de trasladar su leche hasta al hospital.
El servicio cuenta con un sector de extracción y conservación de leche.
"La situación de cada mamá es particular y muchas veces por esta situación de shock la producción de leche disminuye y eso hay que trabajarlo", contó Pedro, quien aclaró que para ello se aplican técnicas diversas y si fuese necesario, apoyo psicológico. Un bebé prematuro de unos 800 gramos por ejemplo, no tiene la capacidad de seccionar hasta que alcance un peso de 1,700 kg. Lo que sí puede hacer es ingerir leche materna: uno, dos o tres centímetros por día.

Derribar mitos
Desde el servicio de Neonatología, se encara un trabajo fuerte en reeducar ciertas nociones en las madres.
"Mi leche no sirve", "Mi leche no llena al bebé" o "No tengo leche para mi bebé", son algunas de las premisas que se escuchan decir a las madres.
En general, "muchos de estos problemas se deben a que las madres, no se anticipan al nacimiento y no logran formar los pezones y sin eso, cuando llega el momento, los bebes no pueden succionar", aclaró Pedro Ramírez.
En las maternidades seguras y centradas en la familia, como la del HPMI, se trabaja en el binomio madre-hijo y para esto se aplican ciertas técnicas como la del "canguro", que consiste en que, tanto las madres como los padres, tengan a sus bebés en su pecho.
"Se trata de una técnica que consiste en colocar al bebé en el pecho de la madre y que de a poco se familiarice con la mamá, con el latido de su corazón. Lo que esto hace es fortalecer el vínculo afectivo entre madre e hijo", explicó Pedro.

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Sección Editorial

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