Litto Nebbia festejó los 45 años de la composición del ícono del rock nacional “La balsa” y estrenó los temas de su flamante disco “Aire fresco”. Fue anoche en el porteño teatro Sha (Sarmiento 2255) cuando los músicos, emblemáticos, talentosos, repasaron aquel que fue un hito indiscutido que llegó hasta nuestros y, sin dudas, quedará para la posteridad.

Cuentan que “La balsa” tuvo una primera versión, en la madrugada del 2 de mayo de 1967, hecha por Tanguito y Litto Nebbia en el baño de caballeros de la pizzería La Perla del Once, ubicada en la esquina de las avenidas Rivadavia y Jujuy, en la ciudad de Buenos Aires.

Litto afirmó en su momento que, “inicialmente Tanguito había propuesto iniciar una canción con la frase “estoy muy solo y triste en este mundo de mierda”. Era una expresión contundente, característica del espíritu del movimiento juvenil roquero en su etapa contracultural, iniciada mundialmente con el encuentro entre Los Beatles y Bob Dylan el 28 de agosto de 1964 y que estaba a punto de estallar unas semanas después en Estados Unidos, con el “Verano del amor” que dio nacimiento al movimiento hippie.

Como con muchos otros temas de rock nacional e internacional, ha sido habitual sugerir que “La balsa” tiene un “mensaje encubierto” referido al consumo de drogas ilegales.

Es que en Buenos Aires, en la segunda mitad de los años sesenta, las anfetaminas eran la única droga más o menos disponible para los estudiantes. Tanguito adquirió una seria adicción a las drogas que lo dañó tanto personal como artísticamente y jugó un papel importante en su desequilibrio mental y su muerte.

Pablo Schanton, crítico especializado en rock, reflexionó: “Naufragar, pala clave de “La balsa” resumía un programa generacional. Existen varias versiones de cómo este término náutico se vuelve el “ábrete sésamo” del rock argentino en 1967. “Naufragar es quemar los días, charlar incansablemente en un café, salir de la rutina, quebrar las barreras del tiempo”, explicaba Nebbia.

Después de 30 años, el reencuentro con Homer

Anoche, Litto actuó secundado por Daniel Homer en guitarra y Juan Ingaramo en batería y percusión y como invitado participará el pianista tucumano Leopoldo Deza.
“Más allá de tomar como referencia los 45 años de “La balsa”, una canción que nunca imaginé que iba a ser fundamental para los inicios del rock en castellano, la intención de este recital es también mostrar las canciones nuevas y la actual formación”, admitió, para destacar que “mis letras son muy evocativas”.
En relación al conjunto que lo secunda, llama la atención el reencuentro de Litto con el guitarrista Homer después de 30 años y con el recuerdo de haber compartido el estupendo álbum “El bazar de los milagros”.
Sobre “Aire fresco”, el cantautor señaló que “el álbum se hizo por amor a la bossa nova y a las comedias musicales, pero además me di algunos gustos personales con las nuevas versiones de “Rock de la mujer perdida”, de Los Gatos, “Mujer de los mil días”, de mi primer disco solista a los 18 años, y “Gente que no sabe lo que quiere”.
El prolífico autor, de 64 años, añadió que en el reciente disco “incluí además “Gato paseandero”, dedicado al inmenso maestro Eumir Deodato que conocí en Nueva York e hice homenajes a los grandes Hermeto Pascoal y Billy Wilder”.

Mestizaje de melodías simples

En cuanto a la música utilizada, La balsa es un mestizaje de las melodías simples, directas y bluseras de Tanguito, con las melodías y armonías que caracterizarían a Litto Nebbia que, con un formato abiertamente beat, combinaba influencias de la bossa nova, el tango y el jazz.
En tanto en el arranque del canto es posible reconocer claramente el estilo rudo de Tanguito, el estribillo no oculta la influencia de la bossa nova y las sutilezas melódicas y armónicas de los temas de Nebbia.
En 1967, cuando la canción conoció la luz, Litto contaba con apenas 18 años y Tanguito, 21.

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