En la audiencia de ayer, el testimonio de José Alejandro Mosquera, el hombre que reemplazó a Miguel Ragone cuando la Provincia fue intervenida el 23 de noviembre de 1974, recalentó el ambiente en la Sala de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial. El testigo mantuvo un encendido cruce de palabras con los querellantes Matías Duarte y David Leiva, a quienes pretendió darles una lección de Derecho, luego de recordarles que él fue presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba y el primero en fallar en un caso de lesa humanidad en esa provincia.

“Su pregunta es improcedente”, le advirtió en un momento dado a Duarte, al tiempo que se autodefinió “como un abogado de los buenos” y agregó que “con lo que le digo, a usted lo estoy beneficiando”. Mosquera quiso impresionar al joven abogado, pero éste insistió con la pregunta acerca de su conocimiento sobre el accionar de la Triple A. “Con Cafiero y Ruckauf hemos hablado de este tema y hemos llegado a la conclusión de que esa organización no existió”, dijo.

A su juicio “fue un nombre de fantasía que las Fuerzas Armadas usaron para tapar el terrorismo de Estado”. De acuerdo con esa teoría, el ex interventor dejó entrever que el exministro de Bienestar Social de la Nación, José López Rega (a) “El Brujo”, no tuvo nada que ver con esa organización parapolicial que entre 1973 y 1975 dejó un saldo de unas 1.500 víctimas fatales. “Con López Rega tuve un enfrentamiento en algún momento”, señaló sin dar más detalles.

El cruce con los querellantes se produjo cuando el abogado cordobés aseguró que durante su gestión como interventor se respetaron los derechos humanos en Salta. Sin embargo, Leiva y Duarte le recordaron que en enero de 1975 aparecieron dinamitados los cuerpos del periodista Luciano Jaime y del dirigente de la Juventud Peronista Eduardo Fronda. Por estos hechos fue imputado el comisario Joaquín Guil. Aseguró que nada sabía de esos hechos y que del único episodio del que tuvo conocimiento fue un “enfrentamiento” armado en Rosario de Lerma, donde fueron masacrados los dirigentes Alfredo Matioli, Ricardo Tapia, Marcial y Marcos Estopiñan.

“No fue un enfrentamiento, esos compañeros fueron asesinados”, le recordó Leiva. “No conozco nada de lo que me está diciendo”, respondió. “Usted no se puede hacer el desentendido”, le recriminó el letrado.

Un gran peronista

Según Mosquera, la presidenta Isabel Martínez de Perón dispuso la intervención de Salta, “porque aquí había un desorden muy grande”. Contó que un mes antes estuvo con Ragone y que éste le manifestó que estaba cansado de las presiones y que se quería ir. “Me pidió que hable con el ministro Rocamora para que la intervención se haga extensiva al Poder Legislativo, porque ahí estaban los que lo traicionaron”, reveló. El testigo puntualizó que con Ragone tenía una excelente relación y una prueba de esto es que le pidió que nombrara como juez de instrucción a un abogado de apellido Alderete. Mosquera definió a Ragone como “un gran peronista”, pero que la oposición no estaba de acuerdo con su gestión porque había nombrado a funcionarios que no eran de este partido.

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