Marta Alegre, presidenta de la Fundación Aymara, no pudo acercarse al presidente Evo Morales. Es que tenía varios obsequios para entregarle, entre los que se destacaba un cuadro del rostro del mandatario, enmarcado con alpaca.
"La seguridad no permitió que la gente se acerqué a Evo. El cónsul nos dijo que íbamos a poder darle el regalo personalmente, por eso trajimos las cosas pero no pudimos", expresó Alegre. Como ella, Sabrina Domínguez tampoco pudo entregarle a Evo un presente. Ambas son artesanas y la fundación a la que pertenecen fomenta ese trabajo.
No fueron las únicas que no pudieron acceder a saludar al presidente. Los bolivianos residentes en Salta que se acercaron, se mostraron molestos por la imposibilidad de hablar con el mandatario. Incluso algunos manifestaron haber recorrido kilómetros para poder llegar y darle la mano. La molestia no se hizo ocultar. Cuando el auto que llevaba a Evo salió del Delmi la gente corrió detrás del automóvil que se dirigía al aeropuerto Hubo quienes lo siguieron hasta allí. A las 18.52, Evo despegó con su comitiva.

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