Usando un léxico con un significado propio del derecho penal para calificaciones delictuales agravadas, la Señora Presidente de nuestra Nación, se refirió concretamente al sumiso papel que le cabe ante la banca usuraria internacional que estrangula cruentamente al pueblo argentino.

Sus palabras: “La Argentina ha pagado, entre el año 2003 y el 2012, este país al que califican como deudor recalcitrante US$ 173.733.000.000, digamos que más que deudores recalcitrantes somos pagadores seriales”.

A tal punto llega la distorsión conceptual de nuestros valores, del conocimiento del “bien y del mal”, que la Señora Presidente se ufana de que ella y Néstor fueron los presidentes que más pagaron la deuda, o al decir con sus palabras “honraron la deuda”. Se ufana que “deberíamos figurar en el libro Guinnes como el país que más hemos pagado”.

Los números

De acuerdo a sus dichos, el drenaje producido al cuerpo social argentino por parte de ella y Néstor llega actualmente a la friolera de US$ 173.733.000.000 (Ciento setenta y tres mil setecientos treinta y tres millones de dólares).

No obstante lo pagado, la deuda en estos días importa la suma de US$ 209.000.000.000 importe al que se le debe adicionar las deudas de las provincias, de los municipios y las con sentencia firme, con lo que llegaríamos a los US$ 300.000.000.000.

Frente a ello, las reservas de Banco Central ya “perforaron” el piso de los US$ 37.000.000.000 en que se encontraban el mes de junio. El Banco Nación tiene comprometido el 62% de su capacidad y la Anses el 65%.

Es decir que la capacidad crediticia interna está absolutamente comprometida. La posibilidad de cobro de nuestros jubilados se desvanece en una delictual licuación de sus ahorros. El Banco Hipotecario desde su re-estructuración virtualmente no existe cómo herramienta de financiamiento de nada.

Deuda y recaudación impositiva

Comprendiendo cabalmente que la necesidad de pago de la deuda externa es el compromiso que desde 1976 todos nuestros presidentes veneran cualquiera sea su color político, podremos entender el ¿por qué? de la bestial presión impositiva recaudatoria a la que somos salvajemente sometidos, todos y cada uno de los argentinos y hasta el último rincón de nuestro país.

Presión bestial que merece el calificativo presidencial de “pagamos con recursos genuinos”. Le falta agregar que se paga con la sangre y sudor de todo el pueblo que genera riqueza para ser dilapidada al exterior en pagar una deuda calificada como ilegal, ilegítima, fraudulenta e inmoral.

¿Porqué no se investiga?

Ecuador investigó su deuda.

El presidente Correa pagó sólo lo legal y legítimo.

Tenemos importantes antecedentes internacionales.

En nuestro país Alejandro Olmos inició una concienzuda investigación que mereció una sentencia judicial del juez Jorge Ballesteros ordenando su investigación por parte del Congreso Nacional.

Si la Señora Presidente reconoce explícitamente que el origen de la deuda es totalmente espúreo (deuda con el Club de París del gobierno militar, etc.), debe proceder en consecuencia y abstenerse de cualquier erogación: Debe disponer su investigación.

De todos modos la continuidad en los pagos está asegurada, sean Daniel, Mauricio, Sergio o cualquiera que suceda a Cristina.

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