Argentina mostró preocupación por la internación de droga a su país que proviene de Bolivia. Además, reclamó el escaso control al contrabando. Fue ante estas preocupaciones que surgieron ideas para dividir la frontera y construir el vallado. Estas acciones chocaron con las propias autoridades del vecino país.
Durante la segunda quincena de noviembre del año pasado, el gobierno Nacional dispuso la construcción de una delimitación mediante alambrados metálicos de la frontera que une a las ciudades de La Quiaca, del lado argentino, y Villazón, al costado boliviano. La obra actualmente está paralizada, debido a la presión boliviana el reclamo se instaló en la Cancillería de La Paz y el plan quedó ahora solamente en el colocado de los pilares y algunos metros de malla metálica. Uno de los principales diarios de Bolivia al conocerse la novedad informó en sus páginas; “la tranquilidad volvió a Villazón, al sur de Potosí. Había preocupación por la construcción de un enmallado en la frontera que divide con Argentina”. Al respecto el alcalde villazonense Fernando Acho Chungara dijo que “la obra está paralizada y no resuelve los principales delitos que ocurren entre las ciudades de Villazón, (Bolivia), y La Quiaca (Argentina), que son el contrabando y el narcotráfico” sostuvo. Además acotó que el precio del contrato alcanzó 600 mil pesos argentinos, equivalente a 71.300 dólares. También añadió, “esto no perjudica a Bolivia, hay contrabando, nuestra frontera es amplia; ahora en tema de narcotráfico no podemos decir que no existe, y una malla no lo impedirá” enfatizó-. Acho.
Posición diplomática
Desde el consulado de Bolivia en Jujuy, admitieron que participaron de reuniones con autoridades argentinas, quienes les explicaron la decisión de construir el vallado. “Nos dijeron que es para evitar pasos ilegales y la gente cruce por el lugar legal, que es el puente internacional”, indicó. Asimismo señalaron que decidieron enviar un informe a a La Paz para que la Cancillería evalúe el caso.
Cámara baja
El diputado Víctor Borda, que representa al MAS y es vicepresidente de la Cámara de Diputados, aseguró, “la obra no debe preocupar al sur potosino, debido a que no fue construida en el lado boliviano y no tiene una extensión amplia. Tengo entendido llega a los 1000 metros, es un vallado metálico y no un muro de cemento. Es una decisión que la tomó Argentina para evitar pasos ilegales”, enfatizó. Aunque también admitió, “existen lugares por donde la gente pasa ilegalmente de un país a otro. En estas andanzas es aprovechada para introducir mercadería de ambos lados” remarcó.

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