En uno de sus últimos discursos como Papa, en diciembre de 2012, Benedicto XVI criticó con dureza la idea de que los sexos son el producto de la sociedad y del individuo, señalando que la crisis que afecta a la familia surge del rechazo a la dualidad originaria de la criatura humana, creada por Dios como hombre y mujer.
El Papa denunció en esa oportunidad que, en nombre de la filosofía de "género", el ser masculino y femenino se convierte en un producto de la decisión el individuo: "Si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación".
No es únicamente la Iglesia Católica la que sale al ruedo en este tema. El gran Rabino de Francia, Gilles Bernheim, durante el debate por el proyecto luego convertido en ley- de matrimonio entre homosexuales, dio a conocer un ensayo sobre el tema, casi en simultáneo con las declaraciones de Josef Ratzinger.
"Si el sexo remite a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer, el género hace referencia a las diferencias sociales debidas justamente a la diferencia de sexo. La teoría del género no define entonces al individuo por su sexo (hombre o mujer), sino por su sexualidad (homosexual, heterosexual...). "Borran la dimensión biológica y anatómica que separa ambos sexos para no ser más que géneros múltiples, dictados por laculturay por la historia escribe Bernheim. Lo sexuado de los individuos es unaconstrucciónsocial y cultural, por lo tanto artificial". En consecuencia, debe ser hacerse desaparecer esa diferencia artificial que es además la que lleva a la sumisión de la mujer.
"Independientemente de su biología y de su género, se puede tener un deseo homosexual, heterosexual, bisexual o asexual", agrega el rabino.
El periodista y escritor Jean-Claude Guillebaud afirma que las posturas están caricaturizadas. Para él, los estudios de género "son solo una nebulosa de investigaciones, que se llevan a cabo desde hace unos treinta años y en la cual coexisten corrientes muy diferentes, desde las más moderadas hasta el extremismo insensato de algunos grupúsculos de lesbianas".
El detalle, agrega, es que el libro de Butler es del año 1990 y posteriormente ella misma tomó distancia de su radical teoría y dijo haber actuado movida por "una fobia del cuerpo".
Para sus detractores, el concepto responde a una ideología que niega la realidad biológica. Mientras que sus defensores insisten en que sólo se trata de una herramienta conceptual entre hombres y mujeres y de la sociedad. "Lejos de negar la diferencia entre sexo masculino y femenino, el género es usado como concepto que permite pensar el sexo biológico independientemente de la identidad sexual, a fin de investigar la forma en la cual cada uno y cada una puede construir su identidad sexual, tanto a través de sueducacióncomo de su orientación sexual (heterosexual, homosexual, etc.)", dice un artículo de la revista Sciences humaines. Por ello, prefieren usar la expresión "estudios de género" porque se trata de un amplio campo interdisciplinario que abarca la historia, la sociología, la geografía, la antropología y la economía, sobre temas que no son nuevos: trabajo, migraciones. Lo nuevo es el postulado de que el sexo biológico no alcanza para "hacer" un hombre o una mujer; también participan en gran medida las normas sociales (fragmento).

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