Todo el mundo aspira a ser exitoso. Pero no muchos saben realmente lo que esto significa. ¿Sabías que la gente exitosa descansa poco? La razón es que van detrás de su pasión. Cuando uno persigue lo que ama, ya no puede dormir como antes porque durante la noche está pensando en lo que va a hacer. Ha dejado de trabajar, lo cual significa que ya no hay horarios.
El exitoso hace lo que le gusta y se conecta con personas y circunstancias que tienen su mismo entusiasmo. La pasión es contagiosa. Cuando uno escucha a un músico, un cantante o un actor exitoso, se da cuenta de que es una persona apasionada por lo que hace. Y alinearse detrás de aquello que se ama despierta una fuerza imposible de detener. Por eso, la mejor herencia que podés dejarles a tus hijos es enseñarles a ser apasionados.
El exitoso siempre está relacionado con la excelencia, jamás con la mediocridad. Los seres humanos fuimos diseñados de tal forma que podamos alcanzar la cima. Y, para ello, debemos incluir en nuestra vida la excelencia en todo lo que hacemos. Esta tiene tres cartas de presentación: la limpieza, el orden y la puntualidad.
El exitoso siempre está limpio, aseado y presentable. Uno puede ser una excelente persona, pero la imagen exterior debe reflejar eso. La primera impresión es difícil de modificar.
El exitoso suele ser ordenado y respeta el orden y las leyes de convivencia que nos rodean.
El exitoso es puntual. Nada más dañino para la propia imagen como llegar tarde.
Cuando incluimos estas tres características en nuestra vida, nos convertimos en personas confiables que están preparadas para cosas más complejas. Nadie le confiará un proyecto importante a alguien sucio, desordenado e impuntual.
Existe el mito, que se debería desechar, que "lo importante es lo de adentro". No solo hay que ser bueno y eficiente, sino además parecerlo. Cuando logramos ser nuestro propio jefe, es decir, que no necesitamos que nadie nos mande para hacer (somos proactivos), es cuando podemos avanzar y lograr resultados extraordinarios.
El exitoso se vuelve a poner de pie cuando cae. Y cada vez que le tiran un misil, no se quiebra; tal vez se doble (porque es humano) pero se endereza, se sacude y sigue adelante. ¿Qué hacer cuando nos ataquen injustamente? Doblarnos pero seguir creciendo.
El exitoso no hace lo que hacen todos, se destaca y sobresale. La gente siempre nos empuja a hacer lo que hace la mayoría, de eso se trata la cultura: de producir en serie. Para tener éxito debemos salir de la mentalidad de "caja de zapatos", de copiar al otro, y decirnos: "No sé cómo lo voy a hacer, pero estoy seguro de que encontraré la estrategia correcta".
El exitoso siembra en buena tierra para luego cosechar. Conoce y practica la ley de la siembra y la cosecha, que dice que todo lo que damos tarde o temprano nos vuelve. Cosechar en la vida es un proceso, no es un suceso. El suceso es el resultado del proceso.
El exitoso llega a su meta pero, una vez que está allí, no se llena de orgullo ni se cree más que los demás. La forma más rápida de ser rechazado es siendo orgulloso. A nadie le gusta estar cerca de una persona que "se la cree" y trata mal al que tiene al lado.
Ser humilde es tener ganas de aprender. El exitoso es humilde porque es consciente de que no lo sabe todo y que puede seguir aprendiendo.
Y por último, el exitoso es honesto, no es transparente. Ser transparente consiste en decir todo lo que se piensa. Tal actitud nos puede hacer ganar muchos enemigos. En cambio, ser honesto es decir la verdad, cuando esto sea útil para construir algo mejor a lo que ya hay. Solo una persona madura puede crecer y avanzar.

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