Una nueva investigación del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde) de la UNSa determinó que Salta es la provincia más pobre desde una perspectiva multidimensional.

El instituto arribó a esa conclusión luego de incorporar una nueva metodología de medición basada en el concepto de Pobreza Multidimensional (PMD). Este flagelo se mide a partir el estudio minucioso de cuatro variables: vivienda, salud, ambiente y manutención. Se trata de otra mirada para analizar el universo poblacional que sufre la escasez de recursos y con ello de oportunidades.

El índice de PMD en Salta llega al 28,6%. Le siguen otras provincias pobres como Chaco (24%), Formosa (22%), Tucumán (21%) y Santiago del Estero (20%). El otro extremo, lo encabeza la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Santa Cruz, La Pampa, Chubut, Neuquén y San Luis. En ninguna de éstas, el PMD llega al 5%.

El estudio realizado para el período 2010-2012, aclara la permanencia en el tiempo del comportamiento de las variables, dado que tienen rasgo estructural. Asegura que el 34% de los hogares cuentan con problemas de revestimiento interior de los techos y uno de cada cuatro no tiene cocina y baños para uso exclusivo y en buenas condiciones, pese a la relevancia que poseen para garantizar las condiciones sanitarias e higiénicas adecuadas. Los que no tienen piso, llegan al 5%.

Los datos para Salta se vuelven más desfavorables si se considera que este informe refleja que el 16% de los hogares no tiene agua potable y que el 21% padece el hacinamiento. Explica que valor elevado tiene relación con la “expansión de asentamientos de viviendas en zonas de basurales e inundables”. Es válido detenerse en ese aspecto porque el estudio marca que aumentó la cantidad de viviendas que se asentaron en zonas de basurales y en zonas inundables. La primera incrementó en un 4%, en tanto que la segunda, un 3%.

“Hay que entender que hablar de Pobreza Multidimensional (PMD) es tener otra mirada sobre ese flagelo que no se basa solo en los ingresos que perciben los hogares. Sino que hay otras variables estructurales que son las que perpetúan la problemática”, explicó a El Tribuno, el economista y titular del Ielde, Jorge Paz.

El académico aseguró que si bien el estudio fue realizado durante el período 2010-2012 y recién concluye, “los valores no están desactualizados por tratarse de mediciones de variables estructurales y no de ingresos, caso en el que sí se pueden percibir cambios más fácilmente”.

Respecto a la problemática vinculada a las condiciones en las que habitan los hogares, el Colegio de Asistentes Sociales de Salta, realizó un sondeo en el que arribó a la conclusión que el crecimiento del hacinamiento está ligado a la falta de recursos y a la desintegración de la familia. “Hoy es común encontrar a cuatro familias viviendo en una sola casa”, explicó a El Tribuno la presidenta de esa institución, Viviana Aguirrebengoa. Los asentamientos seguirán creciendo por la expansión demográfica, las carencias sociales y la escasez de espacios disponibles. Esto se puede ver fácilmente en la ciudad de Salta, Tartagal y Orán”, añadió Aguirrebengoa.

En materia de manutención de las familias, se observa una reducción en la cantidad que recibe un subsidio como ayuda estatal para sobrevivir. La disminución fue del 4% entre 2011-2012, por lo que hoy, el 24% de los hogares precisa de esa ayuda económica. En tanto que el total de familias que precisan de préstamos bancarios para sostenerse, llega al 16%.

En reiteradas oportunidades, el organismo que agrupa a los asistentes sociales remarcó que los subsidios no brindan una solución integral al problema de la pobreza sino que requieren ir acompañados de otras acciones del Estado que permitan un trabajo profundo. “Tiene que haber políticas públicas que acompañen a la gente con programas de atención, de economía social, de subsistencia, y programas recreativos”, consideró Aguirrebengoa.

Si bien los subsidios para la asistencia social generan un impacto inmediato en los ingresos de los beneficiarios al aumentar su poder adquisitivo, no repercuten necesariamente en mejores condiciones de vida. Uno de los que exige contrapartida a través de la asistencia escolar y del cumplimiento del calendario de vacunación, es la Asignación Universal por Hijo (AUH).

En Salta, uno de cada tres niños recibe esa prestación.

Las cifras

  • 28,6% es el Indice de Pobreza Multidimensional en Salta, según el instituto Ielde. 
  • 1 de cada 4 hogares no tiene cocina y baño para uso exclusivo, estimó Ielde según la encuesta que realizó en la provincia. 
  • 25% de los hogares necesita cobrar un subsidio para poder sostenerse económicamente. 
  • 34% de los hogares no cuenta con revestimiento interior y el 16% no tiene agua potable, según Ielde. 
  • 1 de cada 3 niños salteños recibe la Asignación Universal por Hijo (AUH) que otorga el Gobierno nacional.

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