Fue ministro de la Producción de Eduardo Duhalde en 2002, aunque evita darle apoyo públicamente a su candidatura presidencial para evitar entrar en polémica. “Como institución, en eso no podemos opinar ni influir”, respondió tajante. En diálogo con El Tribuno, el futuro presidente de la UIA aseguró que “si no se cambia la matriz productiva de la Argentina, vamos a poder crecer pero no vamos a resolver los problemas de la desigualdad ni de la integración territorial”. Además, señaló que “mi costo industrial aumentó entre un ocho y un once por ciento” y advirtió que “no fue la CGT la que pidió 28 por ciento de aumento, sino el taxista Omar Viviani”.

¿Cómo cree que continuará la negociación salarial en las paritarias?

Yo apelo a que esto sea hecho con toda responsabilidad. Creo que tanto los trabajadores como nosotros tenemos como principal objetivo la recuperación del salario real; es decir, preservar el poder adquisitivo del sueldo. Lo que tenemos que hacer es, con responsabilidad, dar esos índices de aumento que signifiquen precisamente eso. No tenemos que estar discutiendo sólo salarios nominales que después contribuyan a generar un aumento de las expectativas inflacionarias. Eso, más que mejorar el salario real, puede generar que después de un determinado período nos encuentre en el punto de partida porque la inflación erosionó el salario. En cuyo caso, lo único que habremos hecho es agravar la situación porque se deterioró el salario. Entonces, es clave que en un momento como este prevalezca la intención de mejorar el poder adquisitivo. Y no sólo del asalariado registrado sino también el de toda la masa salarial del país. En la Argentina, pese al fuerte crecimiento que tuvo, todavía más del 35 por ciento de la masa salarial está en la informalidad. Si siempre nos preocupamos por los mismos, cada vez ampliamos más la brecha entre la formalidad y la informalidad. Esto implica para los trabajadores una enorme desprotección y para los empresarios que estamos en regla implica una enorme competencia desleal, porque el costo salarial es de más del doble que el resto.

¿Cuál supone que será el promedio de incremento de la pauta salarial en 2011?

Creemos que no se puede hablar de cifras generalizadas porque cada sector tiene una problemática distinta. El sector Comercio tiene un solo sindicato igual que los sectores bancarios. Pero el sector industrial tiene más de 850 convenios con realidades totalmente distintas uno de otro. El sector industrial formal tuvo una recuperación salarial que duplicó a otros sectores. No es lo mismo el impacto del salario en sectores donde el costo salarial está en el 12 por ciento del costo total, como el sector automotriz, a sectores como el textil que en muchos casos está en el 70 por ciento. A lo mejor en un sector 30 por ciento de aumento es poco, pero en otro sector ese mismo porcentaje lo saca de toda competencia, sobre todo a nivel internacional.

 

La CGT habló de un reclamo promedio del 28 por ciento...

Eso no lo habló la CGT. Quien lo dijo fue el taxista Omar Viviani. A lo mejor ese sector lo necesita, no lo conozco.

 

Usted dice eso pero no hay ningún parámetro lógico para medir cuanto es mucho y cuanto es poco...

Ese es el otro grave problema. Al no tener cifras certeras, todo el mundo por las dudas se cubre. Ante pronósticos de inflación altísimos, los trabajadores se cubren y los empresarios se cubren. Al no haber un parámetro certero, los trabajadores dicen que se guían por los precios del supermercado y todos se cubren. Conclusión, convalidamos las expectativas inflacionarias que todavía no tienen ningún asidero concreto. Después se transforman en la profecía autocumplida. Nosotros nos negamos a convalidar estas cifras porque no hay ningún sustento técnico para proyectarlas a fin de año a estos valores. Cuando negociamos hay que incorporar hechos ciertos. La recuperación del salario real industrial del sector formal, desde la salida de la convertibilidad, duplicó a muchos sectores de la economía.

En los números de ustedes, ¿en cuánto está aproximadamente la inflación?

Nosotros no somos técnicos para evaluarla, lo que hacemos es tomar nuestra inflación de costos. Nos informan que, por ejemplo, el sector siderúrgico que acaba de ser sancionado por la secretaría de Comercio estaba discutiendo un aumento del 2,5 por ciento. El sector siderúrgico dice que el aumento total en dos años fue del doce por ciento. El sector automotriz nos dice que el último año tuvo un aumento del once por ciento. Así muchos sectores. Lo que se ve es que los precios al consumidor no tienen nada que ver con los precios salida de fábrica. En mi sector, el textil, los precios salida de fábrica son casi un 40 por ciento de lo que son los precios al consumidor. Esto implica que sobre el precio inciden otros factores -como el comercial, alquileres y costos de tarjeta de crédito que hacen al costo final pero que no tienen nada que ver con los precios salida de fábrica. Mi costo industrial hoy aumentó entre un ocho y un once por ciento.

Cuando asuma en abril como titular de la UIA, ¿se verá una entidad más cercana al Gobierno o más cercana a la oposición?

Como entidad gremial empresaria es inimaginable que no tenga la mejor relación posible con el Gobierno de turno. Nosotros no somos un partido político. Debemos velar por el crecimiento de la industria de la argentina. El tema político es después otra cosa. Caada uno votará lo que crea mejor

 

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