Un malón, según el diccionario, es una irrupción o ataque inesperado de indígenas. Eso es lo que pasó en el edificio de experimentación didáctica que tenía la Escuela de Educación Técnica 3146 de La Puntana, en Santa Victoria Este.

Estaba bien equipado y todo era nuevo, algo inusual en otras escuelas de esta región del chaco salteño. El 20 de febrero, la estructura fue arrasada en banda y nunca más volvió a funcionar. Un grupo de aborígenes de la localidad, que tiene 10 caciques y más de 4.000 personas, saqueó en 24 horas todo lo que había en el anexo que funcionaba desde hacía menos de dos años. No quedó ni el techo.

Los alumnos tienen clases normalmente, pero el centro de actividades está destruido. Por el robo no se conocen detenidos, pero el cacique de La Puntana, Pablo Solís, exigió justicia y denunció inacción de las fuerzas de seguridad.

“Nos han hecho quedar mal a todos, como si nosotros hubiéramos hecho este destrozo. Es lamentable lo que ha pasado. Para nosotros esto era algo bueno, productivo y que el día de mañana podía servir para que nuestros hijos sean mejores hombres, con estudio y con oficio. Pero, lamentablemente, lo que hicieron esas personas malas parece que no será castigado, porque la Policía los vio con sus propios ojos y no hizo nada. Dijeron que los daños eran por $100.000. Nos merecemos justicia, para que otra gente vea que esto no se hace”, le dijo a El Tribuno. La noticia trascendió recién hace algunos días, cuando El Tribuno supo de la llegada de representantes del Ministerio de Educación a la localidad en Santa Victoria Este. Según Solís, quien participó del encuentro, los funcionarios dijeron que los pobladores debían asumir un compromiso para que no se vuelva a repetirse otro acto de vandalismo.

“Nos pidieron que cuidemos la escuela como algo nuestro, que es para el futuro de nuestros hijos. Nosotros acordamos y asumimos un compromiso, pero también esperamos que el Ministerio cumpla y en poco tiempo podamos ver de vuelta a nuestros chicos estudiando en ese lugar”, contó el cacique.

La causa está en manos del Juzgado Federal de Tartagal, a cargo de Héctor Mariscal. “El tema ya pasó a la Justicia y ahora ellos llevan la investigación”, dijeron desde Educación. Aunque fuentes policiales no lo pudieron confirmar, Pablo Solís aseguró que no existen detenidos por el robo en banda que sufrió la escuela a la que concurren 129 alumnos aborígenes y criollos de la zona. “Todo esto quedó impune. Para nosotros es muy triste”, aseguró el cacique.

“El centro estaba muy bien porque cuando nuestros chicos terminaban la primaria podían seguir sus estudios ahí, sin tener que irse hasta Santa Victoria Este o Tartagal; podían estudiar cerca de sus familias. Se tenía prevista una segunda etapa, en la que iban a construir un segundo edificio. También tenía que llegar el tractor y decían que iban a comprar un toro, cabras y chanchos de raza para aprender a criar animales de calidad, pero todo quedó parado”, se lamentó Solís.

Fuentes de la Dirección General de Educación Técnico Profesional, que tiene a cargo las escuelas técnicas de la Provincia, informaron que los alumnos siguen concurriendo a clases como lo hacían normalmente, en las aulas de la escuela primaria de la localidad.

“Por supuesto que no concurren al centro de experimentación, porque fue saqueado, pero siguen teniendo clases como siempre”, dijeron.

 

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