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“Quien dice que no hay un monstruo en Cabra Corral está completamente loco”.

El comerciante Lucio Temporetti abrió de esta manera el diálogo con El Tribuno y relató de manera vehemente e histriónica su “encuentro” con un monstruo tipo serpiente que nadaba en aguas abiertas del dique en el verano de 1987.

“Si yo hubiera estado solo, ya estaría demente, pero no fue así: fuimos seis pescadores y una mujer los testigos de ese avistaje impresionante.

Lo cierto es que íbamos a salir a pescar desde Punta de Mahr, antes de que anochezca, en un yate que yo había adquirido en Entre Ríos, pero tuvo un desperfecto mecánico que nos hizo demorar y finalmente salimos en dos lanchas, una al remolque de otra, para economizar combustible”, dijo. Luego agregó: “Recuerdo que me acompañaban mi hermano menor, Guillermo; Fernando Miguel; Rodolfo Orte; Fernando Terán, y el “Chango” Cávolo. Cuando estábamos cerca del cerro La Cruz vimos una estela en el agua, algo errática, como la que dejan los botes a remo y le dije al navegante que se fijara bien porque podíamos chocar contra algo, cuando de pronto apareció "­así una marota!' (cabeza), del tamaño de un zapalllo gigante, de color pardo o verdusco; era un reptil gigantesco que nos miraba y nos seguía con la vista. Tratamos de rodearlo y lo perdimos porque la luz dejó de enfocarlo; les dije a mis compañeros que agarraran los remos por si acaso nos atacaba. De pronto, a unos dos metros de donde yo estaba, reapareció. Era algo horroroso. Hizo un ruido tremendo, se elevó un tanto, dejando ver un cuello largo como el de un plesiosaurio, y tras ello se sumergió provocando arremolinamiento y espuma. Quedamos petrificados y durante toda la noche estuvimos hablando sobre el tema y llegamos a la conclusión de que si al otro día denunciábamos el avistaje, nos tomarían para el churrete. Y así pasaron los años pero ese recuerdo nos quedó grabado a fuego”.

En ese instante Temporetti tomó su teléfono y marcó un número, y nos pidió: “Hablá con mi hermano. Preguntale sobre el bicho”. Del otro lado del tubo se presentó Guillermo, quien confirmó el relato de su hermano y agregó: “Tenía el cuello del largo de la caja de una camioneta y una cabeza y ojos enormes. Era un ser como los de la era Jurásica”, aseguró.

 

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