La crisis económica que estalló a fines de 2001 hizo que los inmuebles perdieran hasta un 50% de su valor, pero en estos 10 años el mercado inmobiliario argentino logró recuperarse y hoy el ladrillo se constituye en refugio de valor para los inversores, señalaron distintos especialistas.

Néstor Walenten, titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA) dijo que, efectivamente, con la crisis de 2001 el valor de los inmuebles descendió cerca de un 50%. “El problema es que no había moneda, estaba acorralada. Los inmuebles no se depreciaron por inflación o por burbuja financiera. El que quería comprar un inmueble no tenía dinero disponible”, señaló.

Recordó que “a medida que el dinero se fue liberando, los precios fueron subiendo paulatinamente y en dos años el mercado se recuperó”.

Diego Migliorisi, socio gerente de Migliorisi Propiedades, recordó que en 2001 “el mercado estaba muy convulsionado. A principios de 2002 los precios se desplomaron entre un 50 y un 80 por ciento. Los alquileres se pesificaron y tanto los boletos de compraventa como los alquileres, se renegociaron en la moneda local”.

Agregó que “a partir de 2003 comenzó a resurgir la construcción y los valores dieron indicios de recomponerse. Esta proyección fue de carácter federal y continúa en ascenso”. Por su parte Moisés Altman, director de Altman Construcciones, dijo que el mercado logró recuperarse en está década gracias a que “en reemplazo del crédito hipotecario, que resulta casi inexistente para la clase media por su falta de accesibilidad, la gente recurrió a los fideicomisos de construcción con los que lograron financiar su vivienda”.

Respecto de las perspectivas para el 2012 los consultados señalaron que, pese a la crisis mundial, los ladrillos seguirán siendo el refugio de inversión natural del ahorrista.

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