La Policía francesa dio un golpe a los medios islamistas radicales del país, con un saldo de 19 detenciones en diferentes ciudades, ocho días después de haber abatido a Mohamed Merah, el asesino confeso de siete personas en la región de Toulouse en nombre de Al Qaeda. En ese contexto, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, comparó el trauma producido por los ataques en Toulouse con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos.

Los arrestos no tienen relación directa con Merah, según indicaron fuentes policiales, pero se producen después de la orden del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de neutralizar las redes islamistas tras los atentados de Toulouse y Montauban.

El propio Sarkozy confirmó los arrestos y señaló que se confiscaron armas, en particular “kalashnikov”, al tiempo que advirtió que habrá más operaciones de este tipo.
“Lo que ha ocurrido esta mañana (por ayer) va a continuar, habrá otras operaciones”, señaló el presidente francés.

El ministro del Interior, Claude Guéant, precisó sobre los detenidos que “‘son personas que en internet afirman ser muy ahidines y dicen tener una ideología extremista radical, una ideología de combate”, y agregó que han tenido “un entrenamiento de carácter paramilitar”.
La mayoría de los arrestos sucedieron en Toulouse y en Nantes, aunque también hubo detenciones en la región de París, Lyon y Marsella.

En el punto de mira de los agentes se situó “Forsane Alizza”, un grupúsculo salafista radical disuelto por orden del Ministerio del Interior el pasado 29 de febrero, al considerar que hacía llamamientos a la violencia. Entre los detenidos se encuentra el líder de esta formación, Mohamed Achamlane, indicaron medios locales, y precisaron que en su domicilio se encontraron armas. El corazón de esta organización, que las autoridades francesas sospechan que organizaba el reclutamiento de militantes islamistas radicales, estaba en Nantes, al noroeste del país. “Esas personas no tienen nada que hacer en nuestro territorio”, indicó el presidente, que mostró su intención de “expulsar” a los islamistas radicales.

En esta línea se sitúa, dijo Sarkozy, la decisión de prohibir la entrada en el país de cuatro predicadores invitados a un congreso que tendrá lugar la semana próxima en las afueras de París. El presidente señaló que Francia “no quiere a personas que defienden valores contrarios a la República”, para explicar el veto a Akrima Sabri, Ayed Bin Abdalah al Qarni, Safwat al Hijazi y Abdalah Basfar, invitados a un congreso por la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia.

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