La plaza 9 de Julio congrega más palomas que personas. Pese a los operativos que se hicieron años atrás para correrlas del centro, la población de aves se reproduce sin control. “Es impresionante la cantidad de palomas. Cada vez hay más”, dijo ayer un placero.

Rodean y se asientan sobre el monumento al General Arenales, juguetean con los perros callejeros y comen los maíces que los transeúntes y turistas desparraman a diario.

Otra vez las aves se apoderaron del principal espacio público que tiene la ciudad. Viviana Audisio, directora de Zoonosis de la Municipalidad, reconoció que no hay un plan en el corto plazo para espantarlas, pero prometió que se “trabajará en el tema”. Además dijo que el año pasado quedó estancado el proyecto de comprar anticonceptivos para frenar la acelerada reproducción.
 

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