Tal como lo señaló El Tribuno hace pocos días, muchos vecinos del interior, ante la falta organismos municipales que controlen la superpoblación de animales sueltos, comenzaron a hacerlo por sus propios medios. Estas conductas no solo afectan a perros y gatos, sino que ponen en riesgo a toda la comunidad. Sin ir más lejos, en Cafayate aparecieron cerca de una docena de gatos muertos en barrio El Carmen. Según los vecinos, el autor o autores de este repudiable hecho habrían utilizado veneno fosforado. Los cuerpos sin vida de los felinos amanecieron esparcidos por las calles Santa Rosa y Colón. Hace pocos días, tres perros cayeron fulminados en Villa Soledad, de Salta capital, tras ingerir un cebo fosforado arrojado por desconocidos en la vía pública. Situaciones como esta se repiten a diario en distintos puntos de la provincia. Los motivos son una superpoblación de mascotas sueltas y la falta de acciones de fondo desde los gobiernos municipales para controlar esta situación.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los vecinos juegan un rol fundamental en la resolución de esta problemática evitando la cría de mascotas, si no cuentan con las condiciones que exige una tenencia responsable de animales.

En tanto, los municipios deben generar acciones, primero, desde los concejos deliberantes dictando normas que regulen la tenencia de mascotas y que establezcan sanciones ejemplificadoras a los infractores. Segundo, desde las áreas municipales a través de campañas masivas de castración y esterilización, en forma conjunta con ONG.

Hay quienes opinan que una vuelta de la perrera es una opción válida, porque obligaría a los vecinos a responsabilizarse de sus mascotas. Sostienen que con la recaudación por multas podría financiarse el mantenimiento de los perros retenidos y las castraciones o esterilizaciones.

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