La causa que retiene al joven Maximiliano Grimaldo, de 19 años, y a su cuñado Marco Rafael Santillán, de 27, adquirió un tenor escandaloso por una denuncia por apremios ilegales contra policías de Orán. Según la familia de los detenidos, muchos datos contradictorios parecen rondar la causa, pero la titular del Juzgado de Instrucción Formal Nº 2 de esa ciudad, Norma Vera, a cargo de la causa, ya rechazó tres pedidos de excarcelación de los jóvenes, presentados por la abogada de la familia, Silvia Cruz, ante “la inconsistencia y contradicciones” de la denuncia que los retiene.

Los detenidos mencionados carecen de antecedentes policiales y uno de ellos incluso fue detenido mientras llevaba a su hijo a la escuela, mientras que el otro, cuando iba a trabajar. Fue Alfredo Grimaldo, padre y suegro de los detenidos, quien denunció que ambos fueron injustamente implicados, luego torturados y ultrajados, en el marco de la investigación por el robo de 152 mil pesos denunciado por un cambista de la zona. Rafael Santillán, también padre de dos niños, intentó suicidarse en su celda. Ante la intransigencia de los estrados, los familiares de los detenidos se entrevistaron con el ministro de Seguridad de la Provincia, Eduardo Sylvester, a quien le acercaron antecedentes de hechos similares que ocurren con la Policía de Orán.

Todo comenzó el pasado 16 de agosto, cuando los jóvenes Grimaldo y Santillán fueron detenidos. “A mi hijo se lo llevaron golpeándolo. Después lo tuvieron colgando con esposas y lo arrodillaron con las manos atrás toda la noche... Lo tuvimos que llevar al hospital de la ciudad de Yrigoyen, porque ahí lo habían trasladado sin darnos ninguna razón”, cuenta Grimaldo. Peón del ingenio Tabacal, Grimaldo tuvo que endeudarse para poder pagar los costos del juicio. Según cuenta, la denuncia fue cambiada cuatro veces, siempre modificando el número de personas que lo asaltaron y el origen del dinero.

Para la jueza Vera, sin embargo, existe una sospecha fundada para retenerlos, basándose en las declaraciones de testigos casuales que dicen haber visto “un auto blanco” haciendo inteligencia antes del robo.

Para la magistrada, estos dichos son suficientes para privar de la libertad a Grimaldo y Santillán, en tanto se descubra el paradero del misterioso coche blanco. Sin embargo, no hay, hasta el momento, pruebas físicas de las armas o el dinero.

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