“Quizá porque José Ramón Avila (24) no era su pariente, el juez Pablo Farah niega que lo que le quitó la vida a mi único hijo fue un crimen y no un accidente, como pretenden hacernos creer”, dijo Norma Argentina Ledesma, madre de José Ramón, el joven que “fue atacado por cuatro personas que lo golpearon en la cabeza con piedras y lo dejaron tirado, moribundo en la terminal de ómnibus de Gemes”. El hecho ocurrió el 19 de diciembre pasado. Avila falleció siete días después.

La Policía de Gemes reconstruyó el hecho paso por paso y detuvo a cuatro personas, entre ellas a Gian Paolo Yane, autor de los golpes con una piedra de gran tamaño que le provocaron fracturas en el temporal izquierdo, en los huesos del rostro, hundimiento de cráneo y desplazamiento del cerebro, según consta en la tomografía realizada en el hospital San Bernardo y firmada por el médico Ignacio Virgili.

“A pesar de esta prueba fundamental del dolo, el juez de Instrucción Formal de Tercera Nominación Pablo Farah caratuló el caso como homicidio preterintencional y liberó inmediatamente a los causantes”, dijo la mujer.

Por su parte, el abogado de la familia de Avila, Federico Vannis, dijo que “el fallo del Tribunal de Impugnación 1 produjo un efecto devastador sobre mi cliente, ya que este (informe) niega enfáticamente y por escrito que la víctima presentase fracturas, lo que es innegable”.

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