Daniel Agustín Mamaní fue condenado a 17 años de prisión al ser hallado culpable del delito de homicidio simple de su excuñado, el pastorcito César Armando Bonifacio, quien tenía 12 años cuando fue asesinado a golpes y estrangulado el 3 de agosto de 2010. Su cuerpo fue hallado en la finca Pozo Bravo con el cráneo y dentaduras destrozados a golpes. Lo remataron estrangulándolo con una soga. 
La audiencia se inició a las 8.14 y culminó a las 16.40 en un recinto cultural de La Poma, donde se constituyeron los jueces de la Cámara II del Crimen, Carlos Pucheta, Abel Fleming y Martín Pérez.
El acusado vestía una remera con rayas celestes y blancas, pantalón blanco, una campera negra y zapatillas Nike.

Los alegatos

En los alegatos, el primer turno le correspondió al representante de la familia del occiso, Luis Chiliguay, quien pidió prisión perpetua para el acusado.
“Armandito no tuvo la oportunidad de defenderse. Estamos ante un homicidio cometido de forma insidiosa. La forma agravada se da por el lugar, tiempo y persona. Quien mató a Armandito lo hizo de forma traicionera. Lo engañó de manera fácil, con un jueguito novedoso de celular, lo condujo a un lugar oscuro y solitario. Es indudable que tenía ganas de matar. Mató con golpes, le desfiguró la cara y le destruyó piezas dentarias. La magnitud de la piedra con la que lo hizo da escalofríos. El imputado rinde culto a la muerte y practica la magia negra”, dijo.
El fiscal Justo Vaca también pidió prisión perpetua, al considerar que está frente a un homicidio calificado y con alevosía.
A su turno, el defensor de Mamaní, Arnaldo Damián Estrada, consideró que no existía ninguna prueba que lo condenara y pidió su absolución. “Mi cliente es inocente del delito por el cual está siendo sometido a juicio”, enfatizó.

“Soy inocente”

Al ser consultado por el presidente del Tribunal, Carlos Pucheta, sobre si deseaba expresar algunas palabras, Daniel Mamaní, antes de oír la sentencia, se puso de pie y aseguró: “Sí señor, soy inocente. Quiero justicia. Soy un ser humano, tengo sentimientos. No quiero ver sufrir a ninguna de las dos familias”.
El presidente del Tribunal, Carlos Pucheta, leyó la sentencia: “Condenar a Daniel Agustín Mamaní, ‘Grasa barata’ o ‘Grasita’, a 17 años de prisión por el delito de homicidio simple. El mismo continúa en la cárcel penitenciaria local”.

 Felicidad absoluta y tristeza total

Al conocer el fallo, Daniel Mamaní festejó, sonrió con alegría y saludó estrechándole la mano a su abogado defensor, Arnaldo Damián Estrada, quien logró que su representado fuera condenado por homicidio simple y no calificado, arguyendo a una cuestión extrajudicial: que muchas pruebas aportadas en la instrucción del caso habían sido provistas por efectivos de la Brigada de Investigaciones de Cafayate, las que consignaban declaraciones del imputado en un interrogatorio policial.

“La Policía no tiene facultades para tomar declaraciones”, expresó, hecho que fue aceptado por el tribunal, que consideró nulas las actuaciones de la unidad especial que realizó la pesquisa.

En contrapartida, la familia de la víctima se mostró defraudada por el resultado, considerando que la pena fue injusta.

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