Alegría, entusiasmo y sorpresa por la exitosa convocatoria era lo que se respiraba en el #8NSalta, que fue una verdadera manifestación democrática y pacífica. 

“Se siente, Salta está presente”, decía uno de los hits. “Argentina sin Cristina”, se expandió rápidamente entre los presentes. Banderas celestes y blancas, cacerolas, tapas de olla, botellitas de plástico rellenas de piedras, rayadores de queso, bombos, cucharones, redoblantes y carteles, algunos de los objetos predilectos de una marcha con una convocatoria sin precedentes, que convocó a una multitud que ocupaba más de tres cuadras.

Hombres, abuelos, chicos, jóvenes  revolucionaron la paz sonora del centro salteño durante más de dos horas y de forma ininterrumpida. “DiKtadura”; “Menos planes y más trabajo”, “Libertad”; “Yo te vi mentir en Harvard”; “Que el Indec mida mi cintura ya”; “A mi nadie me paga por manifestarme”; “CFK miente”, “Korruptos a la Karcel”; “Devuelvan la patria”, “El sol del 8N viene asomando”; “Basta de cortar libertades”, “Libertad de expresión”, “Yo no te voté, pero existo”, “No al miedo”, “Basta de trabajo en negro”, “Dignidad para el futuro de mis hijos” decían algunos de los tantos carteles de ayer.

La convocatoria arrancó puntual a las 20. Media hora más tarde la cuadra de la calle Mitre frente a la legislatura estaba colmada y la onda expansiva llegaba hasta la plaza principal de la capital.

“Si este no es el pueblo el pueblo donde está”, surgió cuando la multitud ya se sospechaba importante. A las 21, cuando entonaron por primera vez el Himno, el climax era futbolístico, pero en el “juremos con gloria morir” se vivió un momento más de un partido de Los Pumas.

Predominó la gente de clase media, pero también habían vecinos de clases bajas del Barrio Solidaridad, o de las clases altas de barrios privados como El Tipal. Pero no había diferencias, compartían bandera y consignas. De todas formas, todos fueron en familia.

“A la plaza, nos vamos a la plaza”, se sintió minutos después de las estrofas nacionales y una caravana humana arrancó lenta pero firme hacia la Plaza 9 de Julio. La fila ocupaba al menos tres cuadras completas. Algunos saludaban con sus cacerolas desde los balcones y los de abajo les devolvían el saludo animadamente.
El repiqueteo incesante contra todo tipo de objeto alcanzó niveles casi musicales y hubo quien llegó a sacar sonidos tropicales al rayador de queso.

El semáforo de Mitre y Belgrano fue olímpicamente ignorado. Uno de los tantos presentes dijo: “Nos cortan la ruta todos los días y ahora que protestamos nosotros podemos cruzar en rojo”.
En la Plaza 9 de Julio se canto por segunda vez el himno. La multitud se detuvo unos instantes frente a la Catedral, donde se vieron bengalas y siguieron los cantitos.

Pasadas las 22, la multitud se fue desconcentrando por las principales calles de la ciudad, custodiadas por un operativo policial el cual fue muy efectivo y en total tranquilidad, sin que se haya escuchado un solo agravio o insulto.

El utilitario con altoparlantes se alejaba al ritmo de “Color esperanza” y una abuela le dijo a su comadre: “Estuvo hermoso. Me siento viva”.

La marcha se siguió en Twitter con el hashtag #8NSalta. 

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