El próximo 15 de febrero se cumplirán doscientos años que el general Manuel Belgrano llegó con su ejército al Fuerte de Cobos. Lo hizo cuando marchaba hacia Salta para enfrentar al ejército realista de Pío Tristán, el 20 de febrero de 1813. Era la segunda vez que pasaba por el lugar en seis meses. Ya lo había hecho el 26 de agosto de 1812, cuando retrocedía a Tucumán con el Exodo Jujeño.

Y justamente, por el próximo bicentenario de la estadía del general Belgrano en Cobos, El Tribuno visitó el lugar. Lamentablemente, las falencias observadas hace nueve años todavía están ahí, tal cual. Más aún, el tiempo las agravó.

En el camino de acceso, no se realizaron las obras de arte necesarias y seguramente para febrero esa vía estará prácticamente intransitable. Otro tanto ocurre con el muro perimetral del predio que ocupa el Fuerte. Las paredes de adobe están cada vez más ruinosas y el último portón que quedaba hace casi una década, hoy desapareció del lugar.

Cabe recordar que en 1733, el gobernador Juan de Armasa y Arregui hizo construir un oratorio con el objeto de solicitar el trasladado de la imagen de Virgen de la Candelaria al Fuerte de Cobos, pero su pedido no fue atendido.

En la visita, El Tribuno pudo conversar con uno de los obreros de la cuadrilla municipal que retocaba el edificio. “Estamos pintando -dijo-, para borrar lo que changos y chicas escriben aquí cuando se juntan a tomar y drogarse...”. Cuando preguntamos si había un encargado, agregó: “Si, vive al lado, pero él no puede hacer nada ...”.

Lo cierto es que, teniendo en cuenta que solo nos separan tres meses para recordar en 2013 el Bicentenario de la Batalla de Salta será casi imposible que la Nación, trámites burocráticos de por medio, pueda poner en condiciones el histórico edificio para el próximo 15 de febrero. Y para peor, su deterioro es inevitable porque continua sin cumplir una función, deshabitado y transformado prácticamente en un aguantadero.

Por su valor histórico y arquitectónico, el Fuerte de Cobos es Monumento Histórico Nacional desde el 14 de junio de 1941. El edificio original fue construido entre los siglos XVI y XVII, en la margen derecha del río Mojotoro. Su misión fue contener las ataques que sufría la ciudad de Salta por parte de los indios mocovíes, matacos y tobas. Era un sitio estratégico, ubicado a 800 metros sobre el nivel del mar, y cumplía la función de ser un excelente mirador.

Al principio fue un modesto puesto de avanzada y vigilancia; tenía gruesos muros de adobes, techo de cañizo y barro y dos baluartes laterales. Adquirió la categoría de fuerte el 26 de agosto de 1690, y primeramente se llamó “Fuerte Nuestra Señora de Santa Ana”. Ese mismo año de 1690, el gobernador del Tucumán, Tomás Félix de Argandoña, instruyó al Teniente Gobernador de Salta, Diego Diez Gómez y a los cabildantes, para que mantuvieran en el lugar una guarnición adecuada y procuraran su conservación porque “constituía la llave de la nueva ciudad”.

En 1733, el gobernador Juan de Armasa y Arregui reconstruyó el edificio, según consta en el dintel de la puerta principal.

Si bien el Fuerte cumplió su cometido y pese a la paz convenida entre el Gobernador Matorras y los indios del Chaco, estos en septiembre de 1775 asaltaron y destruyeron los fuertes de Balbuena, San José y el de Cobos, que fue quemado.

Visitas ilustres

El Fuerte fue visitado por el célebre viajero Alonso Carrió de la Bandera, quien lo recordó así: “Está al pie de la ladera, nueve leguas distante de Salta. Hoy es casa de la hacienda de Doña Rosalía Martínez ... La casa está tan arruinada que me costó algún cuidado subir la escalera que conduce a los altos, en donde tiene su habitación”.

Como decíamos, el General Manuel Belgrano estuvo allí en dos oportunidades. El 26 de agosto de 1812 y el 15 de febrero de 1813. La última, cuando Belgrano venía del río Pasaje, donde había hecho jurar a su ejército, fidelidad a la Asamblea del año XIII.

También fue cuartel general de Martín Güemes y lugar de reunión del jefe gaucho con el Director Supremo Martín Pueyrredón. La reunión fue el 15 de junio de 1816 y allí, el Director le encomendó a Güemes que continuara defendiendo la integridad territorial de las Provincias Unidas y que impidiera que el ejército realista llegara a Tucumán. De esta forma, el Congreso podía continuar sesionando hasta declarar la Independencia, hecho que felizmente ocurrió días después, el 9 de julio de 1816. La primera traza del camino de Salta a Cobos lo hizo el ingeniero Francisco Host, en 1840.

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