Retomo, en esta ocasión, el problema del género gramatical al que le había dedicado los tres primeros artículos de este año. Para ello continuaré apelando a las consultas que me realizaron los asiduos seguidores del SIL. Sobre este problema he contabilizado una cantidad importante de inquietudes, algunas de las cuales serán objeto de análisis en esta y en las próximas entregas.

En la primera de ellas, el consultante averiguaba: “Cuando en un formulario se pregunta por la nacionalidad de una persona, ¿hay que colocar "argentino' o "argentina'?”. La respuesta fue: “Si la persona que contesta el formulario es un varón, le cabe la opción doble de contestar: "argentino', que concuerda con su sexo, en masculino; o bien "argentina', porque concuerda con la palabra "nacionalidad', que es femenina”. Por supuesto, si se tratara de una mujer quien llena ese formulario, solo le cabría la segunda opción.

La segunda, efectuada desde Paraguay, se interesaba por saber cuál es el género de "hematoma', habiéndosele respondido que es el masculino.

Usos definidos sobre género

Existe una forma única para referirse a seres de uno u otro sexo. Se trata de los llamados "sustantivos comunes en cuanto al género', como asimismo de los denominados "epicenos'. Si el objeto al que se refiere fuera inanimado (es decir, no viviente, "piedra'), lo normal es que sea solo masculino ("cuadro', "césped', "día') o solo femenino ("mesa', "pared', "libido'); sin embargo, existen sustantivos que poseen los dos géneros, llamados "sustantivos ambiguos en cuanto al género'. Los abordaré más adelante.

Otro grupo está constituido por los "comunes en cuanto al género': una sola opción para masculino y femenino. Se trata de aquellos que designan seres animados (sexuados). En este caso, el artículo o el adjetivo son los que diferencian el género de cada sustantivo: "el/la pianista', "ese/esa siquiatra', "un buen/una buena profesional'. Los sustantivos comunes de este grupo son, en cuanto al género, como los adjetivos de una sola terminación (feliz, dócil, confortable) que están al lado tanto de un sustantivo masculino, como de un femenino (padre/madre feliz; perro/perra dócil).

Los que denominé como "epicenos' designan seres animados y tienen una sola forma, a la que corresponde un único género gramatical, en cuyo caso este es independiente del sexo del ser animado al que se refiere. Hay epicenos masculinos ("personaje', "vástago', "tiburón', "lince') y también femeninos ("persona', "víctima', "hormiga', "perdiz'). Por supuesto que la concordancia con su adjetivo debe realizarse según el género gramatical del epiceno y no del sexo de aquel a quien se refiere: "La víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital'. Cuando se trata de epicenos de animal, se agrega el sustantivo "macho' o "hembra', según corresponda: "La orca macho', "La hormiga hembra'.

Sustantivos ambiguos

Son aquellos que, al designar normalmente seres inanimados, admiten su uso en uno u otro género gramatical, sin que ello implique un cambio de significado: "el/la armazón', "el/la dracma', "el/la mar', "el/la vodka'. Por lo general, la elección de uno u otro género tiene que ver con las preferencias dialectales (en Argentina preferimos "el mar'), personales (a veces se usa "la calor') o sectoriales de distintos lugares hispanohablantes; pero también con los niveles de lengua formal, semiformal o espontáneo.

Estos no deben confundirse con sustantivos que, según el género que tengan, cambian de significación: el cólera (enfermedad)/ la cólera (ira); el editorial (artículo)/la editorial (casa editora). De estos ambiguos, solamente "ánade' y "cobaya' se refieren a seres animados.

El uso de la arroba

Estos datos pertenecen al “Diccionario panhispánico de dudas” de la RAE que, sobre el tema del último subtítulo, dice: “Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos ("los niños y las niñas', "los ciudadanos y las ciudadanas', etc.), ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales "a' y "o': "l@s niñ@s'. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en "Día del niñ@', donde la contracción "del' solo es válida para el masculino "niño'.

Malos ejemplos oficiales

Esto es recomendable para todos los hispanohablantes, según lo expresado. Enfatizo que es importante su cumplimiento por quienes poseen nivel medio y universitario al usar la lengua oral o escrita, en un nivel formal o semiformal. Cuánto más, entonces, esta recomendación debiera ser observada por el Gobierno (que, entre sus ministerios, tiene el de Educación, Ciencia y Tecnología), por los políticos y por todas las instituciones públicas y privadas. Sin embargo, apreciamos que, desde las máximas autoridades se hace caso omiso de esta recomendación.

En efecto, la Primera Mandataria incluye en sus discursos la discriminación (léase no en sentido negativo) “todas y todos”, desconociendo la regla del masculino inclusivo: al decir “todos” se incluye, indefectiblemente, a varones, mujeres, adultos, niños; en fin, a toda la población que se quiere nombrar en esa comunicación. Es, en el mejor de los casos, un desacierto lingístico, además de una redundancia (en este, se trataría, más bien, de una "rebuznancia', como la había definido en un artículo anterior).

Por si esto no fuera suficiente, desde hace varios meses circula en los medios de comunicación masiva una publicidad de casi media página que reza: “DE CHIC@S EXTRAVIAD@S”. En la misma, hacia el final, el desacierto se profundiza con esta frase: “SI TU HIJ@ ESTÁ PERDIDO O TENES INFORMACIÓN ÚTIL, LLAMANOS...”. La falta de concordancia radica en no haber escrito “PERDID@” para referirse a ambos géneros. Pero la falta imperdonable está en utilizar la arroba, porque dice la Academia que no es un signo no lingístico.

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