Al menos dos hombres armados con armas largas y cortas son intensamente buscados en el norte salteño luego de que asaltaron un puesto de descanso de camioneros ubicado en la localidad de Santa Victoria Este, robaron un camión cargado con útiles escolares y secuestraron al chofer de la unidad, Héctor Bordón, de la empresa de transportes Gerala.

Los sujetos, luego de reducir al trabajador, desengancharon el acoplado -lo que demuestra que el cargamento los tenía sin cuidado- y enfilaron hacia el noroeste, aparentemente con el objetivo de llegar a Bolivia y cambiar el vehículo por drogas.

El hecho se inició a eso de las 3.30 de la madrugada y dos horas más tarde un grupo de policías que montaba guardia en el obrador de la empresa de servicios petroleros Vertúa, ya cerca de Salvador Mazza, advirtió algo extraño al observar que el pesado transporte circulaba a una velocidad desmedida.

De inmediato se inició una cinematográfica y peligrosa persecución porque al notar que los seguían, los delincuentes comenzaron a disparar sin solución de continuidad sobre los uniformados, quienes respondieron al fuego y, por milagro, no se registraron víctimas.

Los pormenores

Los sujetos ingresaron a las 3.30 de ayer a un lote de Santa Victoria Este, usado por camioneros para descansar en sus extensos viajes.

Allí se encontraba durmiendo Héctor Bordón, quien debía repartir su cargamento de útiles escolares en diferentes establecimientos de la región del Chaco salteño.

Los hombres redujeron primero al encargado del puesto, Miguel Viveros, y a Héctor López, un albañil que se encontraba en el lugar. Los desmayaron a golpes y luego se dirigieron al flamante Mercedes Benz 1624, donde sorprendieron a Bordón, al que también golpearon sin piedad. Luego lo ataron de pies y manos y lo acostaron en el camarote que se halla detrás de la cabina.

Después desengancharon el trailer y comenzaron su descontrolado escape. Cuando pasaron por el paraje El Algarrobal, a un grupo de policías que se encontraba como adicional en el obrador de la empresa Vertúa les llamó la atención la increíble velocidad a la que se desplazaba el camión. Ante la sospecha de que estaban ante un ilícito, iniciaron una persecución.

El puesto de la empresa -que prepara el tendido para un nuevo gasoducto- se ubica unos seis kilómetros al este de Campo Durán.

Casi al instante se sumaron efectivos de Gendarmería Nacional que habían sido advertidos de lo que ocurría. Cuando los asaltantes se percataron de que eran seguidos de cerca, comenzaron a disparar sin piedad contra los integrantes de ambas fuerzas.

Los delincuentes lograron perder de vista a los efectivos y momentos después abandonaron el vehículo en un recoveco selvático, cercano a la localidad de Tobantirenda, ubicada unos 15 kilómetros al sur del puesto de Gendarmería de Caraparí y 3 kilómetros al norte de Aguaray.

El hallazgo

Cuando los efectivos se acercaron con precaución al rodado, los delincuentes ya no estaban. Allí hallaron atado a Borda.

Los sujetos actuaron a cara descubierta, pero el chofer no pudo distinguirlos con precisión.

Se llevaron $6.000 entre dinero en efectivo y cheques. Además abandonaron en inmediaciones del camión una pistola calibre 11.25 (marca Ballester Molina) sin cargador, una mochila brasileña con prendas de vestir, una plancha de tickets canasta por $654, una notebook, una escopeta calibre 22, un fusil Mauser del mismo calibre, un cargador con cuatro balas de punta hueca y una gorra.

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