Muy pocos saben que existe, otros no entienden mucho de que se trata, pero el solo interés ya está marcando una diferencia. La danzaterapia es una práctica que permite -a cualquier persona desde los 3 a los 90 años o más- hacer a su cuerpo.

En diálogo con El Tribuno, María José Vexenat contó cuál fue su experiencia. “Siempre digo que soy una privilegiada, porque me formé a los 9 años en el estudio de María Fux con un grupo integrado. O sea mis compañeras muchas tenían síndrome de Down o eran sordas. Para ese momento, 36 años atrás, era toda una revelación”, afirmó.

“Mis padres, que no me llevaron a un estudio de danzas clásicas, tuvieron la necesidad de llevarme a un lugar que me diera otra cosa”, detalló.

¿Qué es la danzaterapia?

La danzaterapia no apunta a la perfección, porque sabemos que lo perfecto no existe. Al mismo tiempo, reconocemos que tenemos un cuerpo no solamente físico sino también sensitivo y un cuerpo emocional, en donde se van movilizando ciertas cosas que tienen que ver con la metodología que uno atraviesa. A través de ese cuerpo estimulado se logra un conocimiento diferente del cuerpo. Incorporando los límites que se tiene para transformarlo y crear, que es nuestra forma de apuntar. Es un cuerpo que comunica, que cuenta y que dice como está, qué le pasa a través del movimiento. Hay una conexión de todo. No es un cuerpo que se mira en el espejo, el cuerpo perfecto, sino es el cuerpo perceptivo, es el cuerpo emocional. Es el cuerpo con movilidad, es un cuerpo musical en conexión con el espacio, en conexión con el otro, con la vida con la naturaleza. El poder estar rodeado de montañas hace que el cuerpo viva y sienta de otra manera que estar acá rodeada de cemento.

¿Cómo surge?

No es tan nueva. La danzaterapia es creada por María Fux, que en estos momentos tiene 91 años. Ella fue una de las pioneras de la danza moderna en la Argentina y en el escenario- de manera instintiva- ha encontrado la metodología desde la parte artística. Luego, con el trabajo con personas especiales ella pudo conectar lo que estaba pasando en el escenario con lo que sucedía en la experiencia con el otro.

¿Qué se puede esperar de la primera clase?

Más que esperar es darse lugar. Hacer danzaterapia tiene que ver con una elección. Eso ya marca la diferencia. Cuando estás en ese espacio las posibilidades que afloran van a hacer que ese cuerpo vaya entrando en la terapia.

¿Quiénes pueden practicarla?

Está dirigida a todos desde los tres años a los 90, a los 100. Lo importante de todo esto es que está dirigida a todos de verdad. No solamente las personas con discapacidad, sino a todos. Porque todos tenemos limitaciones desde algún lugar y esto hace que la danzaterapia sea inclusiva. Lo que tiene que ver con esta conexión del cuerpo, es algo que les llega a todos en la misma forma pero en distintos tiempos. En Salta esta práctica se realiza en el Museo de Bellas Artes, con Adriana Salibe. Y es algo muy interesante poder tener referentes en todos el país y en otros países, abre un camino para el crecimiento. Cada año en Salta son más personas las que se suman a las clases. Esto es todo un ida y vuelta. también hay referentes en Brasil e Italia.

Esta práctica también se da a docentes. ¿Cree que en algún momento se pueda sumar como parte de la curricula o como terapia para discapacitados?

Sería lo ideal. En la escuela de formación se está dando. Es básico sumar agentes. Hay tantos docentes que pueden tomar estas herramientas para la educación. La danzaterapia les brinda una potencialidad distinta.

¿Quiénes pueden ser agentes multiplicadores? ¿Es necesaria una formación previa en danzas?

Docentes, fisioterapeutas, docentes de áreas especiales, padres. Los padres para mejorar la comunicación -más allá de la palabra y de la cotidianidad- los ayuda a mejorar la relación. Hay que darles las herramientas y estimular al cuerpo para que pueda expresarse.

¿Hay estadios por los que se va pasando durante la práctica?

En realidad es todo un proceso. Es tan individual, tan objetivo. Cada uno va encontrando sus tiempos a medidas que realiza la práctica. Es todo un trabajo individual. Si hay un proceso y un tiempo. Lo que pasa es que los tiempos se ven de maneras distintas.

Danzaterapia no es una práctica de gimnasio...

No, absolutamente. Al contrario tiene que ver una improvización que esta basada en un método. Donde el danzaterapeuta está cuidando el grupo y el espacio. Es sumamente importante la profesionalidad de la persona que lo conduce.

 

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