Los trabajadores de Salta y Jujuy verán pasar el incremento del salario mínimo vital y móvil casi sin sentirlo. En la primera provincia porque el salario promedio ronda los 5.581 pesos -es decir que muy pocos empleados registrados cobran menos de $3.600- y en la segunda porque la canasta para no ser pobre está en $7.300 y el ingreso familiar promedio (pueden ser dos o más aportantes) está en los $5.500.

El último jueves, el Gobierno nacional, las cámaras empresarias y los gremios que integran el Consejo del Salario acordaron elevar de 2.875 pesos a 3.600 pesos el denominado salario mínimo vital y móvil, es decir el sueldo más bajo que puede cobrar en la Argentina un trabajador registrado que cumpla una jornada de ocho horas diarias. Por debajo de esa línea no puede estar nadie.

Sin embargo, para el economista de la consultora Noanomic, Félix Piacentini, la incidencia del nuevo salario mínimo “es nula” para los trabajadores “en blanco” de Salta.

“En el sector privado en blanco, el salario promedio de Salta es hoy de 5.581 pesos; estamos hablando del salario bruto, es decir, el del recibo de sueldo. Eso, en mano, representa 4.900 pesos, por lo tanto en términos prácticos (la decisión del Consejo del Salario) no afectará en nada”, aseguró a El Tribuno.

Distinto es, sostuvo, para aquellos trabajadores que no están registrados o que se desempeñan “en negro”. “Para ellos puede servir de referencia”, dijo. No obstante, explicó que es una incidencia relativa “porque según un estudio reciente, la mitad de los trabajadores de la Argentina, en blanco y en negro, están ganando alrededor de 3.500 pesos”.

Piacentini descartó también que ese incremento salarial vaya a generar inflación o un costo laboral mayor al actual.

“En general, los ajustes del salario mínimo llegan siempre una vez que la realidad ya lo ha superado; no va a generar inflación porque está por debajo del sueldo promedio de los empleados en blanco, y por eso mismo tampoco va a tener ningún efecto en el costo salarial”, sostuvo.

El mercado laboral en Salta está formado por 113.000 trabajadores registrados en el sector privado, más unos 60.000 empleados que dependen de la administración pública (según datos del Gobierno provincial). En total son 173.000 los empleados que están registrados y realizan los aportes de ley, a la seguridad social, obra social y jubilación (según Anses).

Según la Encuesta Permanente de Hogares, en el llamado “aglomerado Salta” (la capital y localidades vecinas) hay 228.000 trabajadores.

“No hay una medición oficial, pero de acuerdo a distintos estudios, los empleados que están en negro son un tercio del total de los ocupados”, indicó Piacentini. Con esto, trabajan sin estar en los libros de empresas o comercios en el “aglomerado Salta” unas 58.000 personas.

La línea de la pobreza

La situación de Jujuy, según explicó a El Tribuno el economista Benito Carlos Aramayo, tiene otro color.

El asesor de Economía del Consejo Profesional de Ciencias Económicas y también docente de la Universidad Nacional de Jujuy explicó que la incidencia del nuevo salario mínimo vital y móvil apenas podrá servir para que muy pocos salarios puedan ajustarse. De todos modos, el profesional hizo foco en la escasa importancia de esta suba del haber mínimo en relación con los ingresos requeridos por una familia para no ser pobre o indigente.

Los ingresos mínimos que necesita una familia de seis miembros en Jujuy para no caer por debajo de la línea de la indigencia son 3.200 pesos según un estudio que realizamos; mientras que para superar el nivel de pobreza se llega a más o menos 7.300 pesos, por lo tanto este salario mínimo vital -si es que así se puede llamar- y móvil está muy por debajo de lo que una familia necesita en Jujuy para superar el nivel de pobreza”, afirmó el profesional.

Tras considerar una “ironía cruel” los $3.600 del haber mínimo, Aramayo recordó que el nivel de pobreza en la provincia de Jujuy “está ubicado en aproximadamente el 60 por ciento de la población”.

Reafirmó sus palabras con un dato clave: “El ingreso familiar promedio, o sea que pueden ser dos las personas asalariadas en un hogar, en el complejo San Salvador de Jujuy - Palpalá no supera en este momento los 5.500 pesos, según el Indec”.

Tanto Piacentini como Aramayo coincidieron en dos aspectos: la suba del salario mínimo “está corriendo detrás” de la inflación argentina y que el incremento se haya acordado en un 25% es otro reconocimiento indirecto por parte del Gobierno de cuál es la inflación en las góndolas.

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