Es cierto que hemos crecido mucho, cómo no hacerlo favorecidos por probablemente los mejores términos de intercambio de nuestra historia con nuestros granos valiendo más que nunca.

Igualmente algunas economías emergentes han crecido más que Argentina, por ejemplo los Brics, integrados por los países de Brasil, Rusia, India y China.

Hace una década este grupo concentraba el 38% del producto bruto mundial, ahora el 50%.

El mundo emergente, incluida Argentina, ha tenido un período dorado gracias a commodities con precios récord y el empuje de China.

Tiempos de bonanza

Esa etapa extraordinaria parece haber llegado a su fin por diversas razones.

La cuestión es si durante los tiempos de bonanza nos hemos preparado para afrontar unos de crecimiento local y mundial más moderados. Los Brics han aprovechado la época de vacas gordas para acumular reservas a niveles nunca alcanzados y podrán con ellas afrontar eventuales turbulencias.

Gasto en subsidio

Argentina tiene hoy el mismo nivel de reservas que enero de 2001. Hemos gastado gran parte de nuestras ganancias en subsidiar energía y transporte, con la obscenidad de también hacerlo a los sectores de mayores ingresos y a costa de provincias como Salta.

Hemos cerrado nuestra economía y destruido mercados, protegiendo al mercado interno a costa de erosionar nuestra competitividad.

Hemos perdido el acceso al financiamiento internacional barato por un empecinamiento ideológico inexplicable, entre otras cosas.

Otras economías han sabido prepararse mejor para el fin de la era dorada.

Como en la fábula de Esopo, Argentina nunca logra escapar al rol de la cigarra.

 

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