El filme del genial Steven Spielberg, que nos hizo temer y amar a los dinosaurios al mismo tiempo, cumplió 20 años y se estrenará por primera vez en 3D. La reedición en la Argentina se anunció para el 29.

De esta forma, dos décadas después, la historia parece estar más viva que nunca, pues los Estudios Universal han decidido celebrar el aniversario con el estreno de la cinta masterizada, mientras ya se anuncia, con demoras, el rodaje de la cuarta parte de la saga que dirigirá Colin Trevorrow.

Basada en la novela de Michael Crichton, la película tuvo un costo total, incluyendo campaña de publicidad, de 63 millones de dólares, y tan sólo en su primer fin de semana de estreno vendió entradas por 47 millones de billetes verdes. Y así continuó por varias semanas e incluso meses, que le dieron una taquilla final de casi 1000 millones de dólares y la colocaron en su momento como una de las películas más taquilleras de la historia. En 1994 la cinta obtuvo los tres premios Oscar a los que estaba nominada: Efectos especiales, Sonido y Efectos de sonido.

Datos poco conocidos

Antes de que se publicara su novela sobre dinosaurios, Michael Crichton fijó el precio de sus derechos en un millón y medio de dólares. Warner Bros o Fox entraron en la puja pero fue Universal Pictures quien se quedó con la historia gracias, según dicen, a que Steven Spielberg no paró de presionar a la productora.

El rodaje de Parque Jurásico comenzó el 24 de agosto de 1992 en la isla hawaiana Kaua'i, donde se filmó la escena del Triceratops enfermo o la jaula de los Velociraptores. Tras el Huracán Iniki (que retraEn la isla Oahu, también en Hawai, se grabó la estampida de los Gallimimus. Sería justo en ese rincón de Honolulú donde décadas después J. J. Abrams estrellaría un avión para comenzar a rodar la que sería una de las series de televisión más importantes de todos los tiempos, Lost (Perdidos).

Nueva especie descubierta

Los raptores originales, llamados por los científicos Velociraptor mongoliensis, no eran suficientemente terroríficos para Spielberg y éste decidió arrancarles las plumas y aumentar su tamaño para que midieran unos tres metros de altura pasando por encima de la sabia naturaleza. Lo curioso fue que justo durante la producción de Jurassic Park, en enero de 1992, unos científicos descubrieron una especie de raptor que medía exactamente lo mismo que la hembra ideada por Steven, lo llamaron Utahraptor. Stan Winston, uno de los creativos, dijo en una ocasión: “Nosotros lo hicimos y ellos lo descubrieron”.

Los sonidos

Los rugidos de estas criaturas jurásicas son una invención del equipo de efectos, pero una invención admirable, en cualquier caso. El del Tiranosaurio Rex, por ejemplo, se hizo mezclando los sonidos de un tigre, un cocodrilo y una cría de elefante, por otro lado su respiración es la de una ballena. Uno de los chillidos más elaborados es el de ese terrorífico y engañoso dinosaurio llamado Dilophosaurus, que escupe una especie de sustancia venenosa. Sus molestos graznidos fueron creados mediante una combinación de canto de cisne, mono aullador, víbora de cascabel y halcón. Bastante más intimidante que el Velociraptor, cuya voz está formada por dos sonidos de animales completamente inofensivos como el delfín y la morsa.

Si uno piensa en Jurassic Park su mente recurre a la imagen de un T-Rex corriendo detrás de un coche y un vaso de agua con varias ondas que se propagan en el líquido. El vaso de agua que nos informa de la inminente presencia del Rex es uno de los grandes iconos de la película. Hacer ese efecto casi vuelve loco a Michael Lantieri, el supervisor de efectos especiales ha dicho en alguna ocasión, “creamos los dinosaurios, sí, pero hacer vibrar el vaso de agua fue sin duda lo más difícil de la película”. Lanteri probó con todo, consultó a ingenieros de sonido, físicos y expertos en ondas, pero no conseguía ese efecto en el agua. La noche antes de la toma estaba en su casa, tomó la guitarra y puso un vaso encima, cuando tocó unas cuerdas vio que vibraba. Entonces, con una cuerda de guitarra y la pasó a través del coche hasta el suelo, donde colocaron a un tipo para que hiciera un punteo.

En definitiva, nos asustamos en el cine, pero al salir ocurrió un fenómeno mundial: queríamos saber todo sobre aquellas criaturas, nos compramos fascículos de colecciones sobre dinosaurios, nos aprendimos sus nombres y de repente nos encantó la biología.

 

Argumento que da vida al pasado

El rico empresario Richard Attenborough ha convertido una remota isla en un parque con dinosaurios reales creados a través del ADN. Antes de inaugurarlo, invita al más importante paleontólogo, su novia, que es paleontobotánica, a un matemático y a sus dos nietos a descubrir y experimentar el parque, a la vez de conseguir que se calmen sus inversores. Pero la visita a la isla dejará de ser una diversión cuando los depredadores prehistóricos se escapan y buscan a sus víctimas entre los otros habitantes del Parque Jurásico.

Los sonidos

Los rugidos de estas criaturas jurásicas son una invención del equipo de efectos, pero una invención admirable, en cualquier caso. El del Tiranosaurio Rex, por ejemplo, se hizo mezclando los sonidos de un tigre, un cocodrilo y una cría de elefante, por otro lado su respiración es la de una ballena. Uno de los chillidos más elaborados es el de ese terrorífico y engañoso dinosaurio llamado Dilophosaurus, que escupe una especie de sustancia venenosa. Sus molestos graznidos fueron creados mediante una combinación de canto de cisne, mono aullador, víbora de cascabel y halcón. Bastante más intimidante que el Velociraptor, cuya voz está formada por dos sonidos de animales completamente inofensivos como el delfín y la morsa.
Si uno piensa en Jurassic Park su mente recurre a la imagen de un T-Rex corriendo detrás de un coche y un vaso de agua con varias ondas que se propagan en el líquido. El vaso de agua que nos informa de la inminente presencia del Rex es uno de los grandes iconos de la película. Hacer ese efecto casi vuelve loco a Michael Lantieri, el supervisor de efectos especiales ha dicho en alguna ocasión, “creamos los dinosaurios, sí, pero hacer vibrar el vaso de agua fue sin duda lo más difícil de la película”. Lanteri probó con todo, consultó a ingenieros de sonido, físicos y expertos en ondas, pero no conseguía ese efecto en el agua. La noche antes de la toma estaba en su casa, tomó la guitarra y puso un vaso encima, cuando tocó unas cuerdas vio que vibraba. Entonces, con una cuerda de guitarra y la pasó a través del coche hasta el suelo, donde colocaron a un tipo para que hiciera un punteo.
En definitiva, nos asustamos en el cine, pero al salir ocurrió un fenómeno mundial: queríamos saber todo sobre aquellas criaturas, nos compramos fascículos de colecciones sobre dinosaurios, nos aprendimos sus nombres y de repente nos encantó la biología.

DINO ENCICLOPEDIA

El Tribuno lanza desde hoy la Enciclopedia de los dinosaurios Animal Planet. El primer número es gratis y los siguientes podrán adquirirse los jueves con el diario

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...