Embarcación está arrasada. El tornado del jueves por la tarde dejó en ruinas gran parte de la ciudad, aunque todavía no se hizo un relevamiento definitivo de los daños que sufrió la población de al menos 30 mil habitantes. Entre el temor a los saqueos y el desorden en la organización de la asistencia, anoche, tarde, algunos de los damnificados habían cortado la ruta 34, a la entrada de la ciudad.

Reclaman alimentos y atención de parte de las autoridades municipales y provinciales. El jueves a la tarde, luego del temporal de viento y granizo, se reunieron el intendente Alfredo Llaya con las autoridades del hospital San Roque y de la Comisaría del lugar. Funcionarios del área social del Municipio salieron a recorrer las devastadas calles, pero sin hacer censo algunos sobre los daños materiales. Muchos de los vecinos de avenida 25 de Mayo reclamaban la presencia de las autoridades municipales o provinciales.

A la casa de Carmen, una vecina, se le voló todo el techo por los vientos de más de 150 kilómetros por hora y el granizo que azotaron a Embarcación en la tarde del jueves. Fueron solo unos 20 minutos que duró el fenómeno, pero que dejaron sin nada a ella y a sus tres niñas, pues todo se les arruinó con el agua. Ahora viven con lo puesto. En la vereda de enfrente no tienen el techo ni colchones, agua ni comida; y deben alimentar a varios niños.

El barrio El Bordo está destruido, lo mismo que San Cayetano, y a unas pocas cuadras de la plaza central también se ve el desastre de árboles caídos, postes derribados y cables en las veredas. La peor parte la llevaron las misiones aborígenes de La Loma y El Tanque, donde habitan unas 80 familias de las etnias Toba, Guaraní y Wichi. Allí las casas son de plástico, cartón y chapas de zinc.

Si bien volvieron a poner los techos de cajas y las paredes de nylon negro, no pudieron dormir ni comer. “Tuvimos que dormir parados”, dijo el cacique Julio Alberto Climaco, mientras ayudaba a despostar un viejo chañar que había caído en la casa de un vecino. Allí andaba el concejal Eduardo Cruz entregando pocas mercaderías entre los aborígenes. A un vecino de apellido Lobo, de barrio El Tráfico, no le quedó nada. La casa de madera, donde vive desde niño, fue sacada de cuajo en poco más de 15 minutos.

Milagrosamente, lo único que se salvó fue un frezzer nuevo. Ayer a la tarde liquidaba su última botella de hielo en el calor abrasador que amenazaba una nueva tormenta. Hasta su casa llegaron funcionarios municipales y solo le prometieron una nueva visita. El Tribuno recorrió las calles asoladas de Embarcación y habló con los vecinos.

La ministra de Derechos Humanos que asumirá el lunes, Marianela Cansino, fue vista en las calles, agentes de Defensa Civil también, varios funcionarios visitaron a los vecinos y hubo un refuerzo de efectivos policiales para prevenir saqueos, pero “todos son esfuerzos sin coordinación”, dijeron los vecinos. Anoche llegaron 50 efectivos desde Tartagal, que se sumaban a los 30 que están permanentes en Embarcación. Al mediodía de ayer recomendaron cerrar todos los comercios del centro por temor a que salgan bandas de sa queadores.

Según las autoridades, no
hubo heridos ni evacuados

Durante la noche los efectivos de Gendarmería Nacional que están apostados sobre el puesto de la ruta nacional 34 se dedicaron a apoyar a las fuerzas locales en la custodia para evitar los saqueos, mientras anoche esperaban a los efectivos que podían llegar desde Orán y que se había desocupado tras la conclusión del conflicto municipal en esa ciudad.

Por otra parte, según informaron las autoridades, si bien hubo más de 300 familias afectadas por el tornado, no hubo evacuados.

Sucede que nadie quería dejar lo poco que quedaba para evitar los robos y por eso permanecían en lo que quedaba de sus casas.

Tampoco hubo muertos ni heridos de gravedad. En esto lo certificó el gerente general del hospital San Roque, Hugo Morales, quien aseguró que fueron 7 lesionados, de los cuales 4 fueron derivados al nosocomio oranense de San Vicente de Paul y están en observación por politraumatismos.

Morales dijo que recorrió durante un día y medio los barrios junto a su equipo interdisciplinario tiro por el piso los rumores sobre una víctima fatal.

Solidaridad

Desde Orán fueron los primeros que salieron a brindar la solidaridad para el pueblo de Embarcación. Desde una radio comenzaron a recolectar lo necesario para que ayude a paliar la catastrófica situación.
La gente pide urgente agua, alimentos, colchones y ropa.

En las misiones un changuito toba de La Loma pidió por plásticos, cartones y chapas.
Y el gerente del hospital dijo que es urgente la necesidad de antibióticos, vacunas antitetánicas, vendas, sueros y calmantes; como así también elementos para potabilizar el agua.

Los caprichos de la naturaleza

Lo increíble de la postal del desastre es que a solo 7 kilómetros al sur está el paraje de La Quena. El típico lugar para comer pescado al lado del río Bermejo está intacto. Lo mismo sucedió con la misión Padre Lozano, que está a 15 kilómetros al norte.

La tragedia solo ocurrió en Embarcación con los terribles vientos que llegaron a las 16.30 aproximadamente, desde el este, acompañado de granizo, tierra y desgracia.

Incluso, según testigos, el fenómeno se podía ver desde afuera concentrado en la propia ciudad, la que en el momento del tornado estaba tapada por lluvia y granizo, acompañado por las fuertes ráfagas de viento.

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