El 28 de diciembre de 1963 rendían la última materia de la carrera de Ingeniería Química de la Facultad de Ciencias Naturales de Salta, siete nuevos profesionales que se constituyeron en los primeros egresados con el título de ingenieros en la provincia. René Valdez fue uno de los siete jóvenes que recibieron el título en esa facultad que, por ellos años, dependía de la Universidad Nacional de Tucumán. En diálogo con El Tribuno, y a pocos días de este especial aniversario, René habló de su historia, atravesada por la de la provincia, el país y el mundo.

Para contextualizar su relato, Valdez cuenta que en la década de los '50 Argentina se encontraba en pleno proceso de desarrollo y ocupaba una importante posición relativa en el conjunto de naciones del mundo, tanto por razones de índole económica como también social y cultural. Europa vivía los duros años de la posguerra y Argentina se constituía en un país con grandes reservas naturales, una importante producción de bienes y servicios y con una población preparada para el desarrollo. “En ese contexto, creció la demanda de profesionales de todas las disciplinas para acompañar el proceso”, sostiene Valdez.

“Sin embargo, en nuestro medio no existían casas de altos estudios y todo aspirante a graduarse como profesional estaba obligado a hacerlo en otras provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Tucumán y pocas otras”, comentó. En el norte de Salta cobró notable importancia la explotación y la elaboración de petróleos a cargo principalmente de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), también la explotación de recursos mineros, y particularmente la fabricación de productos siderúrgicos y de azufre a cargo de fabricaciones militares.

Una provincia en desarrollo

Valdez remarcó que ese contexto dejó en evidencia la necesidad de contar con profesionales de las ramas de la Ingeniería y de la Geología y, de la mano de pioneros de la educación, en la segunda mitad de la década de los años 50 se creó la Facultad de Ciencias Naturales de Salta, dependiente entonces de la Universidad Nacional de Tucumán. Las carreras que comenzaban a funcionar, entre otras, eran la de Ingeniería Química en Petróleos y la de Geología.

Las actividades, recuerda René, se desarrollaban en las dependencias del Museo de Ciencias Naturales ubicado en el Parque San Martín, de esta ciudad. Poco tiempo después, ante las crecientes necesidades edilicias y de infraestructura, el Gobierno de la Provincia de Salta cedió para el funcionamiento de la facultad el edificio de Buenos Aires 177.

“A principios de la década siguiente, alrededor de 1961, a instancias de educadores de otras facultades con mayor experiencia, como la Universidad Nacional del Litoral (de Santa Fe), la Universidad Nacional de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Tucumán, se cambió el plan de estudios que pasó a ser el de la carrera de Ingeniería Química, con orientación en temas relacionados con el petróleo (exploración y extracción, elaboración de hidrocarburos y petroquímica).

Finalmente, el 28 de Diciembre de 1963, rindieron la materia final y se graduaban con el título de Ingeniero Químico, los siguientes profesionales: Héctor Hugo Albesa, Oscar Daniel Quiroga, Carlos Zapiola, René Valdez, Giannino Dorigato, Osvaldo Povolo y Carlos Néspoli.

Al poco tiempo se producía la primera promoción de profesionales de Geología y también de las otras carreras que funcionaban bajo la dependencia de la Universidad Nacional de Tucumán.

En los primeros años de la década de los 70, con la base de la Facultad de Ciencias Naturales y de otras facultades como la de Ciencias Económicas y otras que también funcionaban bajo la dependencia de la Universidad Nacional de Tucumán, se fundó la Universidad Nacional de Salta y sus instalaciones se mudaron al predio de Castañares.

Luego de recibirse estuvo varios años ejerciendo su carrera en Santa Fe, luego en el exterior, y finalmente en Palpalá, Jujuy. En ese momento tomó contacto nuevamente con la Universidad, que ya era la Universidad Nacional de Salta. Allí se desempeñaba como jefe de trabajos prácticos, tarea para la que viajaba dos veces por semana. “Ya por esos años podía apreciar el enorme crecimiento que experimentaba la UNSa, tanto en la infraestructura edilicia, como en la cantidad de alumnos que cursaban sus estudios allí”, comentó. Luego, ya definitivamente instalado en Salta, se incorporó a la Universidad hasta jubilarse. “Siempre recuerdo la enorme y grata sorpresa que le produjo a uno de los egresados aquel día de 1963, que había desarrollado toda su vida profesional en el exterior, cuando hacen cinco años lo traje a que aprecie en lo que se había convertido nuestra humilde y pequeña facultad”, recordó.

 

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