Gran repercusión tuvo ayer en todo el país la denuncia de los habitantes salteños del paraje Abra de Santa Cruz, en el llamado Valle del Silencio, en el municipio de Santa Victoria Oeste, que fue primicia de El Tribuno. Estos afirmaron haber sufrido presiones de las autoridades bolivianas para obtener doble ciudadanía, por encontrarse en territorio boliviano. Pero según los campesinos que viven junto a las altas cumbres que definen la línea de frontera, sus campos siempre pertenecieron a la Argentina. El problema surgió el 28 de noviembre de 2013, el día que al menos 17 familias pasaron, de un día para otro, a vivir en países distintos sin haberse corrido a ningún lado.

Según pudo reconstruir este medio, personal de Cancillería, en común acuerdo con sus pares del vecino país acordaron la instalación de un nuevo hito en el lugar que no existía hasta el 28 de noviembre último, a pedido de Bolivia. La nueva demarcación no alteraría concretamente el límite establecido, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores en un escueto comunicado, pero resultó absolutamente contrario a la costumbre y a la posesión de hecho que tenían los ciudadanos argentinos. Hoy no existe un conflicto diplomático, pero si existe un conflicto social y limítrofe.

“El límite internacional entre Argentina-Bolivia está determinado por el Tratado Definitivo de Límites del año 1925. No se ha modificado, ni existe ningún proyecto de hacerlo, el límite internacional como informan erróneamente algunos medios. Entre la República Argentina y el Estado Plurinacional de Bolivia no hay diferencias en materia de límites fronterizos”, informó Cancillería. Lo cierto es que entre dos mojones que existían desde 1940 en los cerros Negro y Mecoya se instaló un nuevo hito en el Valle del Silencio. Según los habitantes del lugar, la nueva marcación significó una pérdida de alrededor de 600 kilómetros cuadrados del territorio considerado argentino, por costumbre y ocupación histórica.

Más expresiva fue la cónsul argentina en Villazón, Reina Sotillo. Consultada por este medio informó ayer que estaba viajando al paraje Abra Santa Cruz, aunque aclaró que desconocía si iba a poder llegar debido al mal tiempo y del angosto camino sinuoso. “Hay derrumbes de Villazón para el paraje de Abra Santa Cruz. La ruta esta húmeda por la lluvia y es peligroso viajar así, pero esperamos poder llegar. La situación con la que pienso encontrarme es de tranquilidad. El límite data de 1925, en 1940 se colocaron los hitos. El año pasado para densificar, para dar más estructura, escuelas y caminos, se colocó otro hito más en el Valle. Esto determinó dónde está el territorio de cada uno de los países. No tiene porqué haber inconvenientes. El límite estaba acordado hace tiempo”, explicó. “No me consta que pueda haber una situación conflictiva en la zona. Las marcas estaban colocadas previamente por el acuerdo entre ambos países, los cuales conformaron comisiones de expertos en el tema, algunos de ellos con mucho prestigio”, dijo Reina Sotillo.

El conflicto existe. Los pobladores del lugar denunciaron a este medio presiones por parte de autoridades bolivianas. Además, el nuevo hito, dejó en Bolivia tierras que ocupaban y ocupan salteños, en territorio que hasta noviembre consideraban argentino. Desde 1975 el pueblo de Santa Victoria tiene categoría de “lugar histórico”, para la Comisión Nacional de Monumentos.

El conflicto existe y es limítrofe

Los problemas se originaron en base a las denuncias de los vecinos del paraje Abra de Santa Cruz, en el Valle del Silencio. Los pobladores y los docentes de la escuela provincial 4206, le dijeron a El Tribuno que “siempre la frontera estuvo a más de 30 kilómetros” al norte del pequeño poblado andino. Pero desde el 28 de noviembre, personal de Gendarmería Nacional y funcionarios de Buenos Aires dejaron un nuevo hito a solo dos kilómetros del caserío perdido entre medio de los cerros.

Serían alrededor de 17 familias las que quedaron entre ese espacio que por costumbre es utilizado como territorio argentino por los habitantes del lugar, que tienen la posesión sobre esos campos y figuran como salteños en su DNI. Muchos de ellos denunciaron haber sido intimados por las autoridades bolivianas para obtener la doble ciudadanía. El conflicto está alterando la vida de las familias campesinas del lugar, que subsisten del pastoreo de sus animales.

“Si alguien movió los hitos demarcatorios no tiene ningún tipo de validez”, dijo la licenciada en Historia, María Cristina Bianchetti. Según la información oficial se presume que no se movieron los hitos existentes, sino que se colocó un tercero entre estos dos.

Ya hay antecedentes de este conflicto fronterizo, en Santa Victoria Oeste, desde la gobernación de Ragone, en el año 1973. En el año 1953 salió publicado en Informe Final de la Comisión Mixta Demarcadora de Límites entre Argentina y Bolivia, basada en los protocolos preliminares de 1888 y el Tratado binacional de 1889-93. Los trabajos por definir el límite se extendieron desde 1894 a 1939, según Bianchetti.

 

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