La reducción de la cantidad de empleos formales en la industria salteña fue empujada, principalmente, por los subrubros de alimentación, madereras, cuero y calzado. En el tercer trimestre de 2013, en la provincia había 14.960 trabajadores “en blanco” abocados a los procesos manufactureros, un 6 por ciento menos que los 15.849 del mismo período de 2012.

Félix Piacentini, economista de la consultora Noanomics, afirmó que “la caída estuvo muy asociada a las sequías que atravesó el campo y al enfriamiento económico”. Aún no se pueden analizar los resultados de los primeros meses de 2014, ya que no está procesada la información.

Si bien la reducción de puestos formales de las compañías y emprendimientos manufactureros se contrajo un 6 por ciento, en la rama alimentación la reducción llegó al 12%, precisó el titular de Noanomics. De 9.447 empleados en el tercer trimestre de 2012, quedaron 8.278 en las plantas que procesan productos primarios en el mismo período de 2013. Meses atrás, autoridades del Centro de Obrajeros del Norte ya alertaban sobre las consecuencias en el mercado laboral. Es que los números no cerraban. La venta de muebles se había contraído, mientras que el costo de producción y de la materia prima iban por el camino inverso. Así, la cantidad de puestos en blanco se redujo un 13 por ciento, la caída más alta del sector industrial.

Aunque tienen un universo de trabajadores inferior a los rubros anteriores, las empresas dedicadas al cuero y calzado también sintieron un impacto. En el penúltimo trimestre de 2012 tenían registradas a 326 personas, contra 296 del mismo lapso del año pasado.

Pese a los últimos indicadores disponibles, que se basan en información del Ministerio de Trabajo de la Nación, en las recientes semanas, desde el Gobierno salteño difundieron cifras que ponderan la expansión laboral de la industria. El gobernador Juan Manuel Urtubey detalló ante los legisladores, el primero de abril, que entre 2007 y 2013 se incrementó un 177 por ciento el número de puestos de trabajo, aunque solo se refirió a los parques industriales.

En toda la provincia, la realidad es opuesta. Al menos eso marcan las estadísticas. Además, en 2013 y 2012 Salta padeció dos duras secas que hicieron mella en la producción agrícola y ganadera. Piacentini remarcó que era esperable un rebote en la industria salteña, ya que tiene un acentuado perfil agroalimentario.

Con ese contexto, en el interior de la provincia aún esperan las promesas oficiales de una Salta industrializada. Las plantas con procesos de producción abren las puertas a miles de familias al mercado laboral. Sin embargo, los proyectos de parques industriales en Rosario de la Frontera, Pichanal y Mosconi siguen sin brindar esa posibilidad.

Ayer, El Tribuno publicó un informe sobre el estado embrionario de esos polos industriales, pese a que se anunciaron millonarias inversiones, al menos de 2010. En Pichanal aún deben abrir las calles del predio; en Mosconi continúan las mismas empresas que prestan servicios a las petroleras, y en Rosario de la Frontera aún se realizan estudios en el predio, ubicado al costado de la ruta 9 y 34. En esos lugares aún no se pudo instalar ningún nuevo emprendimiento manufacturero.

En el agro y la minería

A fines de septiembre de 2013 Salta tenía registrados formalmente a 112.402 trabajadores en el área privada. Junto al comercio, el sector agropecuario contiene a la mayoría de los asalariados. Sin embargo, las últimas sequías calaron fuerte en el campo. Piacentini detalló que la falta de lluvias “destruyó” un 10% de los puestos formales. Según datos del Ministerio de Trabajo de la Nación, en el tercer trimestre de 2012 había 19.261 empleos por esas actividades primarias, mientras que en 2013 fueron solo 17.353.

También hubo una sensible merma en las compañías que explotan minas y canteras. Siempre tomando como eje comparativo el tercer trimestre, el economista indicó que los empleos formales decayeron un 12% en 2012 y un 11% el año pasado.

En marzo, Salta fue elegida como la mejor provincia para las inversiones mineras, tras una encuesta del Instituto Fraser a un grupo de empresarios. Sin embargo, la provincia no es ajena a las reglas que impone la Casa Rosada. “Para ese sector hay inseguridad jurídica”, afirmó Piacentini, tras remarcar que “determinaciones como la imposibilidad de remitir utilidades hacia el exterior atentan contra cualquier proyecto”.

 

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