A pocas horas de finalizada las audiencias programadas en la localidad de Joaquín V. González, en el marco del juicio que se les sigue a Rubén Sixto Soria, Ramón Alberto Leiva y José Insaurralde por la violación y muerte de la pequeña Claudia Judith Palma la situación de los acusados no ha variado en absoluto.

Ninguno de los testimonios escuchados les acercó siquiera una luz de esperanza.

En la jornada de ayer fueron programados catorce testigos, muchos de los cuales se excusaron de declarar por parentesco directo con los procesados y en otras circunstancias no aportaron más de lo que ya habían declarado oportunamente.

La más osada de las declaraciones escuchadas ayer fue la de un piloto de avión cuya versión de los hechos y apreciaciones personales acerca del crimen fueron la comidilla de los gonzaleños, quienes al parecer conocen al dedillo sus fantasiosas elucubraciones. Su testimonio no estaba vinculado con los acusados ni a favor del honor de la martirizada niña, sino con una nueva línea de investigación sustentada por dimes y diretes y supuestos mensajes de textos inexistentes. Familiares de los acusados también dieron su versión, pero alejada de las horas en que se produjo el delito. La presencia de la hija menor del imputado Insaurralde hizo que el mismo se quebrara. Una llovizna fría le nubló la visión por unos segundos. A las 12.30 de la mañana de ayer ya no habían quedado testigos para declarar y el tribunal se retiró de inmediato.

Los reos fueron conducidos al camión del Servicio Penitenciario Provincial sin incidente alguno.

La presencia del alto tribunal de justicia en la localidad anteña había finalizado. Su presidenta, Mónica Mudksi, nacida en ese departamento del sur de Salta, en Las Lajitas, según lo afirmó un comerciante gonzaleño, recibió de sus coterráneos un silencioso respeto. Sus pasos por las calles, los asentamientos y los baldíos de J. V. González la comulgaron con miles de humildes anteños, quienes como pocas veces recibirán justicia de alguien nacido en las arenosas tierras anteñas y conocedor de sus centenarias costumbres.

Estas históricas audiencias -que se realizaron con el rigor legal correspondiente- estuvieron a punto de fracasar, cuando una turba de vecinos comenzó a generar incidentes en la puerta del Juzgado.

Los cánticos y las amenazas fueron subiendo de tono hasta convertirse en un pedido formal de linchamiento. En el fragor de la manifestación verbal, el juez Héctor Alavila se levantó del estrado -sin pedir cuarto intermedio-, y se dirigió a las afueras. Jugó su pretigio frente a la turba en el llano de la calle, junto al padre de Claudia Judith. La calma retornó de inmediato, las audiencias se reanudaron pese a los respetuosos cruces verbales entre el docto Alavila y el riquísimo y creativo léxico de algunos anteños. Primó la cordura y la fe pública. El gesto del juez evitó que la presidenta del tribunal suspendiera las audiencias en su propia tierra, adonde había llegado, justamente, a impartir justicia.

El lunes en la capital

Las audiencias por el caso Judith Palma se reanudarán el lunes a las 9 de la mañana en el Tribunal de Juicios 1, en esta capital. 
Los últimos testigos darán paso a la posible declaración de los imputados quienes formalmente se negaron a hacerlo en la primera audiencia.
En aquella ocasión, el más veterano de los tres acusados, Rubén Sixto Soria, intentó declarar ante el tribunal.
Lo afirmó en dos oportunidades, sin embargo sus defensores se lo impidieron aduciendo que el acusado no había entendido la pregunta del tribunal por una supuesta sordera.
En la sala quedó la duda flotando ya que poco después de desistir de declarar se descompensó siendo retirado de la sala de audiencia. 
 Para esta semana, dada la cantidad de pruebas que el fiscal Justo Vaca colectó a través de las distintas declaraciones, será la última en calidad de acusados para el trío de abuelos anteños. Se espera que los encartados den su versión de los hechos, se declaren inocentes o se incriminen entre sí.

La querella

Durante las audiencias, incluso las que se realizaron en la localidad de Joaquín V. Gonzalez, el abogado querellante de la familai Palma, Ramón Hadad, tuvo intervenciones puntuales, sobre todo aquellas aclaratorias que benefiaban la acusación fiscal. 
El querellante estuvo en las ultimas horas muy cómodo con los testimonios y sonriente para propios y extraños, aunque no fue blanco, hasta ahora, de nuestro reportero gráfico .
Por otra parte, una fuente judicial dijo que los alegatos podrían adelantarse, y de tal manera la sentencia podría conocerse antes del plazo estipulado, aunque todo depende del tribunal”, dijo.
 

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