El fiscal Justo Vaca fundamentó la constitucionalidad de la prisión perpetua y contestó el incidente planteado por la defensa.
La defensa solicitó para Soria la prisión domiciliaria. Fijó domicilios, uno en Jujuy otro en Las Lajitas. El pedido fue desestimado.

A sala llena y con los principales medios periodístico de la provincia transmitiendo en vivo, la Sala I del Tribunal de Juicio condenó ayer a la pena de prisión perpetua a Ramón Alberto Leiva, Rubén Sixto Soria y José Ramón Insaurralde.

A las 13.25, la presidenta del tribunal, Mónica Mudksi, leyó el fallo que condenó a los nombrados por ser autores responsables del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el número de partícipes en concurso real con homicidio agravado criminis causa en perjuicio de Claudia Judith Palma, hecho que se produjo el 18 de mayo de 2013.

El primer punto de la condena establecido por el tribunal, integrado por los jueces Mónica Mukdsi, Martín Pérez y Héctor Alavila, rechazó el planteo de incostitucionalidad de la pena de prisión perpetua impetrado por la defensa de los abuelos acusados, en un desesperado intento de evadir la máxima responsabilidad penal.

Allanado el camino legal, el segundo punto de la condena conmovió a los presentes: la máxima pena cayó sobre los tres imputados quienes no se inmutaron.

Entre el público, el silencio se convirtió en aprobación. Ni siquiera los familiares de los tres imputados hicieron comentario alguno sobre la decisión del tribunal.

La imagen con vida de Claudia Judith seguramente rondó por los ojos de sus seres queridos, quienes respiraron hondo, después de poco más de un año clamando justicia.

Leído el último punto de la condena, los efectivos del servicio penitenciario cerraron con un chasquido las esposas de acero sobre las muñecas de los tres penados. Inmovilizadas las manos, la libertad de estos hombres quedó convertida en prisión.

No hubo rebeldía en los reos, no hubo tampoco rencor de parte de la familia damnificada. El delito cometido había sido sancionado de manera ejemplar y así lo entendieron todos.

“Claudia Judith descansa en paz”, dijo su madre a los medios que se dieron cita. La mujer elogió la labor del tribunal, agradeció a sus vecinos de Anta por la solidaridad incondicional, a los medios de comunicación, a su abogado Ramón Hadad y a las autoridades municipales de la ciudad cabecera del departamento del sur de la provincia.

El padre de la pequeña, Fabián Palma, dijo con las difíciles lágrimas de los hombre de campo que el castigo por el martirio de su hija debía ser perpetuo y que la condena de “prisión perpetua” de alguna manera lo ponía contento.

“Estoy llorando, pero estoy un poco feliz, hemos recibido justicia”, dijo Palma a El Tribuno en las puertas de la Ciudad Judicial.

Unos treinta vecinos de Joaquín V. González se dieron cita para acompañar a la familia Palma y finalmente escucharon lo que esperaban de la Justicia Penal.

Por otra parte, la Sala I del Tribunal de Juicio hizo lugar a la demanda civil contra Leiva, Soria e Insaurralde, condenándolos a pagar en forma solidaria la suma de 450 mil pesos. Para cubrir ese monto la Justicia embargó la denominada “casa del horror”, que acertadamente fuera protegida en su momento, por la policía, de ser quemada en su totalidad.

El homicidio de la niña Claudia Judith Palma, de 9 años, ocurrió el 18 de mayo de 2013 en Joaquín V. González. El cuerpo de la víctima fue encontrado al día siguiente, en horas de la tarde, en un baldío de esa ciudad.

 

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